día mundial contra el trabajo infantil: desafíos y metas a largo plazo

El 12 de junio es el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Uno de cada 10 niños en todo el mundo está en situación de trabajo infantil. Si bien es cierto que esa estadística ha disminuido en 94 millones desde el año 2000, la tasa de reducción se desaceleró en dos tercios en los últimos años, siendo la pandemia uno de los principales motivos.

El 12 de junio es el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Uno de cada 10 niños en todo el mundo está en situación de trabajo infantil. Si bien es cierto que esa estadística ha disminuido en 94 millones desde el año 2000, la tasa de reducción se desaceleró en dos tercios en los últimos años, siendo la pandemia uno de los principales motivos.

 

Evidentemente, los niños no desean trabajar. Lo hacen por varios motivos: su supervivencia depende de ello; sus padres no tienen trabajos adecuados; la protección social es endeble; los adultos se aprovechan de su vulnerabilidad; o por costumbres y tradiciones muy arraigadas.

 

El trabajo infantil perjudica a los niños física y mentalmente. Además, compromete la educación, restringiendo sus derechos y limitando sus oportunidades futuras, lo que conduce a círculos viciosos intergeneracionales de pobreza y trabajo infantil.

 

A nivel mundial, 152 millones de niños son víctimas del trabajo infantil. En cuanto a los sectores económicos, en primer lugar está la agricultura (71%), que incluye la pesca, la silvicultura, la ganadería y la acuicultura; el 17% trabaja en el sector de servicios; y el 12% en el sector industrial, en particular la minería.

 

2021: Año Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó por unanimidad la resolución por la que se declaró a 2021 como el Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil. La resolución subraya el compromiso de los Estados Miembros de “adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas”.

 

A inicios del siglo XXI se ha logrado una evolución sustancial, en buena medida debido a la intensidad de las campañas de promoción y a la movilización nacional respaldada por medidas legislativas y prácticas. Solo entre 2000 y 2016, la reducción mundial del trabajo infantil a nivel mundial fue del 38 %.

 

La situación en América Latina y el Caribe

 

Lamentablemente, la pandemia de COVID-19 está neutralizando los esfuerzos realizados por los países de América Latina y el Caribe para cumplir la meta de eliminar el trabajo infantil para 2025, según han advertido la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y UNICEF.

 

En una región duramente golpeada por la pandemia, el prolongado cierre de escuelas y el aumento de la pobreza entre las familias más vulnerables empujan a más niños y niñas de América Latina y el Caribe al trabajo infantil.

 

A pesar de la disminución del trabajo infantil en la región en 2,3 millones entre 2016 y 2020, se estima que la crisis provocada por la pandemia podría revertir esta tendencia positiva.

 

El número de niños en hogares con pocos ingresos aumentó como consecuencia de la pérdida de empleo e ingresos de las familias, y estas pueden recurrir al trabajo infantil como mecanismo de supervivencia. Según la OIT y la CEPAL, esta práctica podría aumentar entre 1 y 3 puntos porcentuales, es decir, entre 100 mil y 326 mil niños más.

 

En el Día Mundial para la Eliminación del Trabajo Infantil, la OIT y UNICEF piden que se aumente el gasto en servicios públicos como la protección social; el acceso universal a una educación gratuita y de buena calidad, y que se reabran las escuelas de forma segura; el trabajo decente para los adultos y los jóvenes en edad legal de trabajar; que se vuelva a prestar atención al trabajo infantil en la agricultura; que se promulguen leyes que protejan mejor a los niños, que se apliquen eficazmente y que se establezcan sistemas integrales de protección de la infancia allí donde no existan.

 

Por: Juan Carlos Ugarelli

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