Desapariciones forzadas: una grave violación de los derechos humanos

El 30 de agosto ha sido declarado como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas por la Asamblea General de Naciones Unidas. La desaparición forzada se usa a menudo como estrategia para infundir el terror en los ciudadanos. La sensación de inseguridad que esa práctica genera no se limita a los parientes de la víctima, sino que afecta a su comunidad y al conjunto de la sociedad.

El 30 de agosto ha sido declarado como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas por la Asamblea General de Naciones Unidas. La desaparición forzada se usa a menudo como estrategia para infundir el terror en los ciudadanos. La sensación de inseguridad que esa práctica genera no se limita a los parientes de la víctima, sino que afecta a su comunidad y al conjunto de la sociedad.

 

Se producen desapariciones forzadas cuando se arresta, detiene o traslada contra su voluntad a las personas, o estas resultan privadas de su libertad de alguna otra forma por agentes gubernamentales, por grupos organizados o por particulares, quienes luego se niegan a revelar el paradero de esas personas o a reconocer que están privadas de la libertad, sustrayéndolas así a la protección de la ley.

 

Se trata de un problema mundial que no afecta únicamente a una región concreta del mundo, sino que se ha reportado en al menos 85 países. Las desapariciones forzadas, que en su día fueron principalmente el producto de las dictaduras militares, pueden perpetrarse hoy en situaciones complejas de conflicto interno, especialmente como método de represión política de los oponentes.

 

Es motivo de especial preocupación el acoso de los defensores de los derechos humanos, los parientes de las víctimas, los testigos y los abogados que se ocupan de los casos de desaparición forzada. Debe prestarse también especial atención a los grupos de personas especialmente vulnerables, como los niños y las personas con discapacidad.

 

Víctimas privadas de todos sus derechos

 

Las víctimas de desapariciones forzadas, al haber sido separadas del ámbito protector de la ley, se encuentran privadas de todos sus derechos, tales como el derecho a:

 

  • Al reconocimiento de la personalidad jurídica;
  • A la libertad y seguridad de la persona;
  • A no ser sometido a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes;
  • A la vida, en caso de muerte de la persona desaparecida;
  • A una identidad;
  • A un juicio imparcial y a las debidas garantías judiciales;
  • A un recurso efectivo, con reparación e indemnización;
  • A conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparición.

 

Las desapariciones también suponen una violación de diversos derechos de carácter económico, social y cultural, tanto para las víctimas, así como sus familias, tales como el derecho a:

 

  • A la protección y a la asistencia a la familia;
  • A un nivel de vida adecuado;
  • A la salud;
  • A la educación.

 

¿Quiénes son los principales afectados?

 

  1. Las propias víctimas

    Las víctimas muchas veces son torturadas y corren peligro de perder la vida. Ellos saben que sus familias desconocen su paradero y que son escasas las posibilidades de que alguien venga a ayudarlas. Incluso si quedan libres, las víctimas pueden sufrir durante mucho tiempo las cicatrices físicas y psicológicas de esa forma de deshumanización, así como de la brutalidad y la tortura la acompañan.

  2. Los amigos y familiares de las víctimas

    La familia y los amigos de las personas desaparecidas no saben el paradero de sus seres queridos. Sus emociones oscilan entre la esperanza y la desesperación, esperando, a veces durante años, noticias que acaso nunca lleguen. Sufren una angustia mental lenta, ignorando si la víctima vive aún y, de ser así, dónde se encuentra recluida, en qué condiciones y cuál es su estado de salud.


    Esa angustia se ve intensificada con frecuencia por las consecuencias materiales que tiene la desaparición, pues quien desaparece suele ser el principal sostén económico de la familia. Como a menudo son las mujeres quienes están al frente de la lucha para solucionar las desapariciones de miembros de su familia, pueden sufrir intimidación, persecución y represalias.
  3. Los niños

    Los niños también pueden ser víctimas de las desapariciones, tanto directa como indirectamente. La desaparición de un niño contraviene claramente varias disposiciones de la Convención sobre los Derechos del Niño, incluso su derecho a una identidad personal. Además, privar al niño de uno de sus padres a causa de una desaparición es también violar gravemente sus derechos.

 

Por: Juan Carlos Ugarelli

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