Día Mundial de la Alimentación: Combatamos la desnutrición infantil aguda

El Día Mundial de la Alimentación se conmemora el 16 de octubre, con el objetivo de crear conciencia a nivel mundial sobre el hambre y fomentar acciones concretas para el futuro de la alimentación, los niños, los adultos y el planeta.

El Día Mundial de la Alimentación se conmemora el 16 de octubre, con el objetivo de crear conciencia a nivel mundial sobre el hambre y fomentar acciones concretas para el futuro de la alimentación, los niños, los adultos y el planeta.

 

Combatir la desnutrición infantil aguda

 

Los conflictos armados, las perturbaciones climáticas, los efectos latentes de la COVID-19 y el aumento del costo de la vida están provocando un incremento del número de casos de desnutrición aguda entre la población infantil, mientras los servicios esenciales en materia de salud, nutrición y otras áreas vitales son cada vez menos accesibles.

 

En la actualidad, más de 30 millones de niños y niñas de los 15 países más afectados por la actual crisis alimentaria padecen emaciación —es decir, desnutrición aguda— y 8 millones sufren emaciación grave, la forma más letal de malnutrición. Se trata de una grave amenaza para la vida de los niños y para su salud y desarrollo a largo plazo. Sus efectos alcanzan a las familias, las comunidades y los países.

 

La emaciación es una forma de desnutrición causada por una disminución de la ingesta de alimentos o una enfermedad que provoca una pérdida repentina de peso o edemas. Los niños y niñas con desnutrición aguda tienen un peso bajo para su estatura. También pueden presentar edema nutricional y otros signos clínicos patológicos asociados.

 

Los niños y niñas con desnutrición aguda tienen el sistema inmunitario debilitado y son más propensos a morir de enfermedades infantiles comunes. Los que sobreviven pueden sufrir problemas de crecimiento y desarrollo de por vida y corren el riesgo de enfrentarse a un futuro de enfermedades, rendimiento escolar deficiente y situaciones de pobreza con efectos expansivos a lo largo de generaciones.

 

La emaciación infantil, definida como el bajo peso con respecto a la estatura, es la forma más peligrosa de desnutrición. La emaciación grave es su forma más mortal, ya que los niños que la sufren tienen hasta 12 veces más probabilidades de morir que los niños bien nutridos.

 

El Plan de Acción Mundial contra la emaciación infantil

 

En respuesta a esta situación crítica, cinco organismos de las Naciones Unidas, entre los que se encuentran la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), han solicitado a los gobiernos y líderes mundiales que se aceleren los avances respecto al Plan de Acción Mundial contra la emaciación infantil.

 

Dicho plan tiene como objetivo prevenir, detectar y tratar la desnutrición aguda en los niños y niñas de los países más afectados, que son Afganistán, Burkina Faso, Chad, Etiopía, Haití, Kenia, Madagascar, Malí, Níger, Nigeria, República Democrática del Congo, Somalia, Sudán del Sur y Yemen.

 

El Plan de Acción Mundial aborda la necesidad de un enfoque multisectorial y destaca las acciones prioritarias en materia de nutrición materna e infantil a través de los sistemas de alimentación, salud, agua y saneamiento y protección social. Ampliar estas acciones será fundamental tanto para prevenir y tratar la desnutrición aguda en la infancia como para evitar la trágica pérdida de vidas humanas.

 

El agua es vida, el agua nutre

 

Este año el Día Mundial de la Alimentación tiene como lema “El agua es vida, el agua nutre”. El agua es esencial para la vida en la Tierra. Constituye más del 50 % de nuestros cuerpos y cubre alrededor del 71 % de la superficie del planeta. Solamente el 2.5% del agua es dulce, apta para beber, para la agricultura y para la mayoría de los usos industriales. El agua es una fuerza motriz para las personas, las economías y la naturaleza, y conforma la base de nuestra alimentación. De hecho, la agricultura representa el 72 % de las extracciones mundiales de agua dulce, pero como todos los recursos naturales, el agua dulce no es infinita.

 

El rápido crecimiento de la población, la urbanización, el desarrollo económico y el cambio climático están poniendo los recursos hídricos del planeta bajo un estrés cada vez mayor. Al mismo tiempo, los recursos de agua dulce por persona han disminuido un 20 % en las últimas décadas. La disponibilidad y la calidad del agua se están deteriorando rápidamente debido a decenios de uso y gestión deficientes, sobreexplotación de aguas subterráneas, contaminación y cambio climático. Corremos el riesgo de sobrecargar este recurso preciado hasta un punto de no retorno.

 

Alrededor de 600 millones de personas que dependen, al menos parcialmente, de los sistemas alimentarios acuáticos para vivir están sufriendo los efectos de la contaminación, la degradación de los ecosistemas, las prácticas insostenibles y el cambio climático.

 

Por eso, es hora de empezar a gestionar el agua de manera prudente. Necesitamos producir más alimentos y otros productos agrícolas esenciales con menos agua, mientras garantizamos que el agua se distribuya equitativamente, que se preserven nuestros sistemas alimentarios acuáticos y que no se deje a nadie atrás. Los gobiernos deben diseñar políticas basadas en la ciencia y la evidencia que aprovechen los datos, la innovación y la coordinación intersectorial para planificar y gestionar mejor el agua.

 

Por: Juan Carlos Ugarelli

Share the Post:

Related Posts