“Los alumnos tienen las condiciones básicas funcionales para el aprendizaje gracias a la sala multisensorial”

Hace 6 meses, en 3Love Inc. contribuimos a implementar un aula multisensorial en el C.E.B.E. “SURCO” en Lima Perú. Gracias a esa aula, los niños con diferentes condiciones como Trastorno del Espectro Autista, Síndrome de Down y multidiscapacidad, han podido mejorar sus habilidades sociales, regular sus emociones y conducta. Compartimos la conversación que tuvimos esta semana con la directora María Quintanilla sobre los importantes avances que se han logrado en estos primeros 6 meses de funcionamiento.

Hace 6 meses, en 3Love Inc. contribuimos a implementar un aula multisensorial en el C.E.B.E. “SURCO” en Lima Perú. Gracias a esa aula, los niños con diferentes condiciones como Trastorno del Espectro Autista, Síndrome de Down y multidiscapacidad, han podido mejorar sus habilidades sociales, regular sus emociones y conducta.

 

Se realizó la adquisición de implementos como una mesa sensorial, una placa giratoria, una plataforma cuadrada, una escalera colgante, un scooter, una hamaca, un puente elástico, entre otros; así como unas cortinas negras especiales para este tipo de aula y un piso de gimnasio que está especialmente diseñado para prevenir las caídas.

Compartimos la conversación que tuvimos esta semana con la directora del C.E.B.E. “SURCO” María Quintanilla sobre los importantes avances que se han logrado en estos primeros 6 meses de funcionamiento.

 

¿Cómo evalúa el funcionamiento del aula multisensorial que fue implementada hace unos meses en el C.E.B.E. “SURCO”?

 

A los alumnos es encanta venir. El objetivo principal de la implementación de esta sala fue porque la mayoría de los alumnos de este centro educativo tienen trastorno de espectro autista y suelen presentar las conductas disruptivas, tales como gritos, se agredían a sí mismos o agredían a la maestra y de pronto salían corriendo del aula. Frente a esa situación se ha implementado la sala multisensorial para ayudarlos. Gracias a Dios, a 3Love Inc. y al Club de Leones de Barranco se pudo lograr. Todos los alumnos ingresan a hacer talleres grupales, con una duración de 45 minutos cada taller. También tenemos trabajos individuales cuando vienen a un programa. Eso ocurre cuando el alumno no permanece en el aula porque hay un riesgo de que agreda a la maestra y a los demás alumnos. En ese caso, lo acompaña la mamá, espera sentada, ingresa el alumno en un programa sensorial, luego pasa al terapista físico, al terapista de lenguaje y la psicóloga, después pasa al aula para la parte de compartir y el alumno se va. Esto demora de 3 a 4 meses, después cuando vemos que ya se puede integrar, recién pasa al aula. Eso ocurre en la mayoría de niños que tienen trastorno de espectro autista, primero se regula la parte propioceptiva y las emociones, los miedos, la inseguridad, para que sepan caer, el propio equilibrio, para tranquilizarlos, para que no estén molestos o fastidiados. Esto los ayuda muchísimo para que los alumnos logren tener aprendizajes en las aulas. Actualmente ya estamos viendo los resultados: que los alumnos tengan las condiciones básicas funcionales para un aprendizaje, a través de la implementación de la sala multisensorial.

¿Cómo han reaccionado los alumnos ante el uso del aula multisensorial? ¿Ha sido fácil para ellos adaptarse a estos estímulos?

 

Ha sido fácil. A ellos les gusta venir a esta sala. Les encanta porque, a través de los juegos, van a poderse regular ellos mismos, desde la espera hasta el equilibrio. Aquí tienen patines, suben al subibaja, se mecen en el columpio, que no es exactamente un columpio, pero se parece. Ellos tienen poca tolerancia al tiempo de espera, se bajan de un objeto y pasan al otro, es rotativo, pasan por el tobogán o el cilindro. Pero tienen reglas desde que ingresan: sacarse los zapatos, venir con las medias limpias, sentarse y esperar su turno. Todo eso ha permitido que mejoremos en las aulas para el dictado de las clases. Cuando llegaron en marzo, no tenían estas conductas, no hacían filas, no esperaban, lloraban, se aburrían. Para ellos era difícil, porque ellos no toleran que tú les exijas reglas y normas. El que tengamos que enseñarles que en el mundo en el que vivimos todo está sujeto a reglas y normas, les cuesta. Y empezamos desde aquí, con cosas simples, desde los juegos. Si ellos quieren venir a jugar acá, tienen que respetar las reglas. Eso es un logro.

 

¿Qué retroalimentación reciben los padres de familia sobre el uso del aula multisensorial?

 

Los viernes estamos citando a los papás por aula y por niveles en un tiempo determinado, también con reglas para explicarles el antes y el después: cómo ingresó su hijo en el mes de marzo y cómo está ahora en el mes de setiembre, cuáles fueron los logros obtenidos, cuál es la responsabilidad que tiene el padre de familia en casa de poder replicar estas tareas y el compromiso que nos queda todavía por concluir en este tiempo. Cada profesional les explica a los padres el trabajo que ha venido realizando, cómo encontraron a su hijo, cómo está en la actualidad y qué le falta, que es la tarea del padre de familia.

 

¿Cómo surgió en usted el deseo de ser docente de niños con habilidades diferentes?

 

Fue por cosas del destino. Yo era profesora de educación primaria durante 8 años. Entonces el director me pedía el título profesional y postulé a Educación Básica Regular en la Universidad de Educación Enrique Guzmán y Valle, pero cuando voy a ver mis resultados me encuentro ubicada en la especialidad de Educación Especial. Entonces empecé a asistir con mucho entusiasmo, llevamos neuropsicología, psicología del desarrollo, entre otras materias. En realidad, es una carrera muy cercana a la parte médica, para entender todo lo relacionado a la discapacidad. De esa manera, aprendí a conocer a los niños, cuando iba a hacer mis prácticas. Los niños son muy inteligentes y te ponen retos a ver cómo reaccionas tú. Así que de ellos aprendí también sobre cómo debemos manejarnos nosotros, qué estrategia debemos utilizar y qué tono de voz debemos usar, para felicitarlos y también para poner orden. Yo me doy cuenta cuando los alumnos tienen intenciones de investigar quién eres tú. Cuando los chicos de este colegio presentan conductas disruptivas, yo los enfrento y a mí me respetan. Ningún alumno me ha agredido en el colegio.

¿Cómo se producen las conductas disruptivas en los alumnos?

 

Son situaciones intempestivas. De repente uno les habla y puede ser que el alumno no lo entienda o le afecte. O de pronto en la clase no toleran el material y empiezan a gritar. O cuando les quitas la comida porque ya terminó el horario del refrigerio. Cuando ingresan al aula multisensorial, toda esa energía se elimina o se canaliza y el alumno sale más tranquilo y relajado.

 

Hoy en día se busca un enfoque de mayor integración hacia las personas con discapacidad en el estudio, el trabajo y otros aspectos. ¿Qué considera usted que hace falta para seguir integrándolos y dándoles mayores herramientas para su desarrollo y realización personal?

 

Primero, para atender a una persona con una discapacidad para que pueda desempeñarse bien dentro del aspecto educativo, hay que conocerla. Para ello hablamos de una evaluación que todos los colegios debemos hacer cuando ingresan, para conocer cuáles son sus fortalezas o las dificultades que presentan dentro de su propia discapacidad. Eso va a permitir que lo conozcamos y poder darle las condiciones óptimas para él. Otro aspecto es que todo niño que presenta el trastorno del espectro autista, necesita el apoyo fundamental de los tecnólogos ocupacionales y los psiquiatras. Si el niño es llevado a la sala multisensorial con un tecnólogo ocupacional y un psiquiatra de la mano, puede tener las condiciones funcionales básicas para un aprendizaje, porque lo vas a tener regulado. Esa energía y esa inteligencia memorística, deben canalizarla para el aprendizaje significativo que le va a hacer bien, para crecer dentro de las etapas educativas. Pero si la familia no lo lleva a los profesionales para que reciba un sistema de trabajo terapéutico, no le está dando las condiciones básicas. El trastorno del espectro autista es muy diferente a una discapacidad severa o una discapacidad motora, porque esta solo conlleva terapia física. Sin embargo, el trastorno del espectro autista conlleva el trabajo de un neuropsiquiatra y el tecnólogo ocupacional. A veces no les damos este enfoque para la etapa educativa y son los fracasos que hay. Es por eso que es importante la identificación de estas necesidades a temprana edad para que sean atendidos y puedan tener regularidad en su proceso educativo. Este enfoque debería darse a nivel de todas las escuelas. Los maestros de educación básica debemos estar preparados para recibir a los niños de atención temprana que no pueden estar en el C.E.B.E. y que deben ir a la educación básica regular, pero para ir deben tener las condiciones básicas. La familia debe estar preparada para que los chicos a temprana edad sean llevados a su neuropsiquiatra y a su proceso terapéutico para la regulación de sus emociones. Con el acompañamiento de estos profesionales, pueden ser incluidos en las escuelas de Educación Básica Regular. Actualmente hay muchos problemas, aquí tengo alumnos que han tenido una mala inclusión, hay chicos de niveles altos que no deben estar acá, pero regresan por las conductas inadecuadas que se dan allá y no los toleran. Están regresando al C.E.B.E. y eso no debe ocurrir, porque ya ganaron un espacio. A ello se agrega las estrategias metodológicas de los maestros, que no se preparan para atender a la diversidad. Todavía no estamos ni al 50 % de que los niños que vayan a una educación básica regular sean atendidos como debe ser. En cambio, aquí en las asambleas que hacen los maestros todos los niños les ponen atención. Las maestras hacen sus clases, todos los niños las miran y les responden, porque utilizan también diversos materiales. Yo estoy atrás escuchando y todos participan. Los alumnos han mejorado, ya se ven los resultados, han logrado establecer las estrategias pertinentes para el aprendizaje del estudiante, considerando sus necesidades.

 

Entrevista realizada por Juan Carlos Ugarelli

¿Cuál ha sido el principal reto para los estudiantes al volver este año a las aulas y a las clases presenciales?

 

Desde luego la pandemia fue difícil para todos. Creo que para nuestros alumnos fue doblemente duro vivir la pandemia, ya que la mayoría proviene de lugares de bajos recursos, donde sus familias a veces no tienen muchas posibilidades económicas para llevarlos a algún sitio para recrearse o donde puedan desarrollar alguna actividad social o cultural. Han pasado mucho tiempo dentro de sus casas y los ambientes donde ellos se desenvuelven suelen ser pequeños. Entonces primero ha habido un trabajo socio-emocional con ellos, que lo han trabajado tanto las psicólogas como las profesoras de aula y también todo el equipo disciplinario, ha habido un trabajo con la familia también. Los chicos han ido retornando a sus rutinas en el colegio. Al inicio ha habido un tiempo de adaptación con el tema del horario, primero les dimos mucha flexibilidad porque tenían que controlar nuevamente el tiempo desde que salían de sus casas hasta que llegaban. A la entrada, había protocolos de bioseguridad que debían cumplir. Entonces, todo eso era algo nuevo para ellos en el colegio. Hubo un entrenamiento y después todo fluyó, se ha desarrollado bastante bien. Algo muy emotivo para nosotros era que los niños anhelaban y nos decían “Estoy feliz de venir al colegio”. Creo que ha sido positivo en todos los sentidos. Sí ha habido todo un trabajo de parte de las profesoras y de parte de las familias, que ha dado buenos resultados.

 

¿Cómo surge en usted la vocación docente?

 

Desde que era pequeña, me gustaba enseñar y compartir. Sentía que los niños podían seguir desarrollando muchas cosas cuando uno le ponía ganas y creatividad al hecho de compartir lo que tú sabes con otros. Cuando llegué a trabajar a este colegio, fue más lo que los chicos me enseñaron que lo que yo di por ellos. Al tener discapacidad visual, de pronto yo escuchaba que decían “Miss, eres alta” y yo les preguntaba “¿Cómo sabes que soy alta?”. Respondían: “Es que tu voz la siento que viene de arriba”. Entonces ellos asocian algunos elementos del entorno y crean una representación. Considero que eso es lo más importante: hacer felices a las personas que están en nuestro entorno, a los niños y a sus familias también, ofrecerles un lugar donde puedan tener dignidad, donde puedan desarrollar muchas cosas y todo aquello que de repente alguna vez sus papás llevados por un diagnóstico pensaban que sus hijos tal vez no iban a lograr, pero llegan aquí y se encuentran con un equipo de profesionales que les pueden ofrecer oportunidades. Más allá de pensar en qué no pueden hacer, hay que brindarles oportunidades eliminando las barreras, porque hay muchas barreras. Creo que la primera es la actitudinal. A veces hay personas que dicen: “Pero ¿cómo va a ir al colegio si no ve o no camina?” Y son prejuicios. Son cosas que tienen algunas personas incorporadas desde generaciones anteriores y se va transmitiendo. Por ejemplo, estuve llevando un diplomado y una profesora dijo: “Me han llenado el salón de niños autistas”. Cuando tú trabajas en esto, eso te suena duro, porque es el derecho de estos niños a la educación. Uno tiene que prepararse, pero por sobre todas las cosas uno tiene que tener una buena actitud y entender que no les haces un favor, sino respondes a esa necesidad como ser humano.

 

Cuando los estudiantes con discapacidad visual terminan su formación académica y algunos acceden a una educación técnica o superior, ¿cuáles son los principales empleos en los que ellos y ellas suelen desempeñarse?

 

Cuando solo tienen discapacidad visual, sea ceguera o baja visión, empiezan en el C.E.B.E. San Francisco y luego hacen inclusión educativa, entonces se van a escuelas de educación básica regular, algunos entre tercero y sexto de primaria, después continúan la secundaria y luego muchos optan por la música, también hay locutores, abogados, masajistas. Recientemente han consultado si podían ser catadores de café. También he visto que hay varias chicas que están estudiando psicología. Aquí nosotros preparamos a los chicos para la vida, aunque la vida se vive día a día y allí es que vas aprendiendo, pero aquí están los primeros años de vida, luego van creciendo y aquí también se les da herramientas a ellos y a sus familias, porque cuando a los padres les dan la noticia de que un niño con discapacidad viene en camino, no es fácil al inicio. Viene un tema de aceptación y de decir “¿Qué voy a hacer? ¿Ahora dónde voy a ir?”. Y luego cuando tocan las puertas del colegio, se dan cuenta que no era tan difícil como ellos pensaban, que así como ellos hay otras familias que comparten sentimientos parecidos y que también tienen hijos con características muy parecidas y que aquí encuentran un hogar que responde a esas características.

 

Al conocer de cerca a los niños y niñas con discapacidad visual, ¿qué crees que nos hace falta como sociedad para integrarlos y empoderarlos más?

 

Nos hace falta conocer todas las cosas de lo que ellos son capaces y entender que es una cuestión de derechos, que todos tenemos derecho a tener una vida digna, a desarrollarnos de acuerdo a nuestras características, a ser respetados en la diversidad. En los seres humanos cada uno es diverso y nos hace falta ser más empáticos y más respetuosos.

Entrevista a Hermana Luzvinda Domínguez, de la Congregación de Hermanas Franciscanas

Cuéntenos cómo trabaja la Congregación de Hermanas Franciscanas en este centro educativo.

 

Este año estoy acompañando en la tutoría del colegio. Se va trabajando a través de la gestión. El lema que nos caracteriza es “Hacer siempre el bien”, entonces todos vamos empoderándonos para llegar a la paz y el bien. Si nos damos cuenta, los niños ya están formados en ese camino. Entonces si nosotros trabajamos para hacer siempre el bien, los niños van a estar felices.

 

¿Cuáles son las principales enseñanzas de San Francisco de Asís que se llevan a cabo en este colegio?

 

El primer valor es el sentido de fraternidad. Aquí todos nos queremos, todos somos hermanos. Esa es la principal labor que las hermanas han ido sembrando, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís. Y también se enseña el cuidado de la naturaleza. El ambiente tiene que ser presentable para los niños, para que ellos se sientan contentos en todos los ambientes donde se relacionan. Esos dos valores son primordiales, así como la alegría, porque ellos tienen que disfrutar de todo lo que vienen recibiendo. Y creo que es el testimonio que los mismos niños van dando. Cuando tú les preguntas cómo están, están felices, se quieren entre ellos, en este colegio no existe bullying. Las profesoras también se quieren y hay un buen clima laboral. Eso ayuda muchísimo a que la educación sea más fluida y que nuestro lema de “Hacer siempre el bien” se haga realidad. El bien lo hacen no solo las hermanas, sino también los laicos y los bienhechores, como 3Love, el Club de Leones y otras entidades que nos van apoyando. Entonces el bien se hace entre toda la sociedad y eso es lo que quisiéramos que se amplíe a todos los colegios.

 

Entrevista realizada por Juan Carlos Ugarelli

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