La importancia del agua para la subsistencia de vida en el planeta

El Día Mundial del Agua se conmemora el 22 de marzo para recordar la importancia de este líquido en nuestra vida y crear conciencia acerca de la crisis mundial de este recurso. A pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua y de su calidad, 2 200 millones de personas viven sin acceso al agua potable.

El Día Mundial del Agua se conmemora el 22 de marzo para recordar la importancia de este líquido en nuestra vida y crear conciencia acerca de la crisis mundial de este recurso. A pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua y de su calidad, 2 200 millones de personas viven sin acceso al agua potable.

 

La idea de celebrar este día internacional se remonta a 1992, año en el que tuvo lugar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Río de Janeiro y en la que emanó la propuesta. Ese mismo año, la Asamblea General adoptó la resolución por la que el 22 de marzo de cada año fue declarado Día Mundial del Agua.

 

El agua y el cambio climático

 

El agua es el principal medio a través del cual sentimos los efectos del cambio climático. La disponibilidad de agua es cada vez menos predecible en muchos lugares. El aumento de las inundaciones amenaza con destruir los puntos de agua y las instalaciones de saneamiento y contaminar las fuentes de agua.

 

En algunas regiones, las sequías están exacerbando la escasez de agua y, por tanto, repercutiendo negativamente en la salud y la productividad de las personas. Garantizar que todo el mundo tenga acceso a servicios sostenibles de agua y saneamiento es una estrategia fundamental de mitigación del cambio climático para los próximos años.

 

Se prevé que el aumento de las temperaturas y unas condiciones meteorológicas más extremas y menos predecibles afecten a la disponibilidad y distribución de las precipitaciones, el deshielo, los caudales de los ríos y las aguas subterráneas, y deterioren aún más la calidad del agua. Las comunidades de bajos ingresos, que ya son las más vulnerables a cualquier amenaza al suministro de agua, serán probablemente las más afectadas.

 

Lavarse las manos salva vidas

 

La higiene de las manos salva vidas. Para contener la propagación del COVID-19 y de muchas otras enfermedades infecciosas, es muy importante lavarse las manos regularmente con agua y jabón o con un desinfectante de manos a base de alcohol.

 

A mediados del siglo XIX, el médico Ignaz Semmelweis descubrió el funcionamiento de la infección microbiana y comprobó que el lavado de manos con jabón reducía drásticamente la propagación de enfermedades mortales.

 

Sn embargo, 1 de cada 3 personas en todo el mundo carece de una instalación para lavarse las manos con agua y jabón en casa. Un tercio de los centros sanitarios no tiene acceso a la higiene de manos en los lugares donde se presta la atención.

 

Se calcula que medio millón de personas mueren cada año de diarrea o infecciones respiratorias agudas que podrían haberse evitado con una higiene de manos oportuna y completa. Alrededor de 700 niños mueren cada día por enfermedades relacionadas con la falta de agua, saneamiento e higiene.

 

Aguas subterráneas: Hacer visible lo invisible

 

Este año el foco de atención de esta celebración se centra en las aguas subterráneas, las cuales son invisibles, pero sus efectos se aprecian en todas partes. Se trata de aguas que se encuentran bajo tierra, en los acuíferos: formaciones de rocas, arenas y gravas que contienen cantidades importantes de agua. Tras alimentar manantiales, ríos, lagos y humedales, las aguas subterráneas finalmente se filtran a los océanos. Su principal fuente de recarga es la lluvia y la nieve que se infiltran en el suelo y pueden extraerse a la superficie por medio de bombas y pozos.

 

Toda la vida que hay en el planeta no sería posible sin ellas. La mayoría de las zonas áridas del mundo dependen por completo de este recurso, que suministra una gran proporción del agua que utilizamos para fines de consumo, saneamiento, producción de alimentos y procesos industriales. Casi la totalidad del agua dulce en forma líquida del mundo es agua subterránea.

 

Asimismo, las aguas subterráneas son decisivas para el buen funcionamiento de los ecosistemas, como los humedales y los ríos. Alrededor del 40 % de toda el agua utilizada para el riego proviene de acuíferos.

 

Por todos esos motivos, debemos proteger las aguas subterráneas de la sobreexplotación -extraer más agua de la que se recarga con la lluvia y la nieve- y la contaminación que actualmente las acechan, ya que puede desembocar en el agotamiento de este recurso, en el encarecimiento de su tratamiento y regeneración y hasta la paralización de su uso.

 

Es fundamental tomar conciencia sobre la importancia de la protección y la utilización de las aguas subterráneas de forma sostenible para sobrevivir al cambio climático y satisfacer las necesidades de una población en constante crecimiento.

 

Por: Juan Carlos Ugarelli

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