“La diferencia es una ventaja para aprender de los demás”

Viviana Barrera Amado es Directora General de la Fundación Sinapsis Colombia, un centro de investigación educativa dedicado a aportar herramientas para el desarrollo comunicativo, cognitivo y artístico de personas con discapacidad. En esta entrevista para el blog de 3Love Inc. conversamos sobre la misión de la Fundación, su modelo pedagógico centrado en la neuropsicología, el rol facilitador del arte en el aprendizaje, entre otros temas.

 

¿Con qué misión nació la Fundación Sinapsis Colombia?

La Fundación Sinapsis nació de una necesidad en el tema de la atención a personas que tienen discapacidades complejas, que tienen múltiples discapacidades a causa de patologías huérfanas o condiciones de trastornos degenerativos y que realmente en Colombia muchas veces no tienen una atención óptima en la salud y en esa especialidad que necesita una persona en proceso de crecimiento: un niño, un joven o un adulto que tiene una condición de discapacidad. Y por otro lado también está el tema educativo, porque el proceso de aprendizaje de estos chicos tiene unas condiciones muy específicas que muchas veces la educación pública o la educación convencional no logra cubrir del todo. A partir de esto surgió esta misión de empezar a aportarle herramientas a esta población para que puedan desarrollar su proyecto de vida, para que puedan generar una participación activa en la sociedad. Nosotros somos un equipo de profesionales de distintas áreas que trabajamos en el apoyo terapéutico, neurológico, psicológico y pedagógico con este tipo de población y por eso nos unimos para crear la Fundación Sinapsis Colombia, para generar espacios de participación donde los chicos aprendan y empiecen a incursionar en la vida laboral, en la vida social y en el emprendimiento de sus proyectos de vida.

 

¿Cómo aplican la neurociencia a la educación de personas con discapacidad?

La Fundación tiene un modelo pedagógico propio de intervención, creado a partir de ese análisis que hacemos desde la neuropsicología de los procesos de aprendizaje en una persona. Cuando nosotros tenemos todos nuestros sentidos y nuestra capacidad cognitiva generalmente también vamos a tener un interés mayor por ciertos tipos de conocimiento, por ciertos temas en particular, que es la razón por la cual nuestro cerebro se especializa en ese tipo de actividades. Quienes tenemos una profesión, además de la pasión con la que ejercemos nuestro trabajo cuando es lo que nos gusta, pues también somos muy buenos en la actividad, porque todo nuestro cuerpo y nuestro cerebro se enfoca en esa actividad. Y esta es la premisa del aprendizaje, siempre que hay un interés o un dominio de un tema, el aprendizaje se naturaliza. Es mucho más fácil que se fije en nuestra estructura cerebral. Y nos dimos cuenta que independientemente de que tú tengas una condición física, sensorial, cognitiva o múltiple, de todas maneras tu cerebro está esperando con ansias que llegue conocimiento, que llegue algo que lo estimule. Entonces dijimos: ¿Por qué no buscar ese camino en el cerebro para poder estimularlo y hacer que las cosas que de pronto no funcionan del todo bien, se transformen en otras maneras de aprender para que ese conocimiento llegue a las personas? Y empezamos a vincular diferentes teorías, como por ejemplo la teoría de Howard Gardner de las inteligencias múltiples.

 

¿En qué consiste esa teoría?

En la actualidad no se evalúa el coeficiente intelectual, como antes se hacía, solamente si una persona sabía leer, escribir, sumar, restar y multiplicar y ya se consideraba que era alguien inteligente o que podía resolver problemas, porque era una forma cerrada de evaluar el conocimiento y la inteligencia. Howard Gardner plantea que hay otras formas de inteligencia que están inmersas en la destreza y en esas habilidades que la persona desarrolla. Entonces empezamos a darnos cuenta que hay muchos niños que nacen con una capacidad intelectual fuerte para el lenguaje de la música, pero que no son tan buenos en otros temas que estén relacionados con la educación física o con las matemáticas o con otro tipo de cosas que a veces consideramos que son más importantes que ser músico. Y esto es lo que ha tomado un camino divergente en la educación, el entender que nuestro cerebro aprende también de diferente forma y que se motiva con ciertas inteligencias, porque la estructura cerebral está prediseñada también para especializarse en esas diferencias. Y por más que esa inteligencia de pronto esté limitada por una restricción física, tu cerebro va a estar predispuesto a interesarse por esas habilidades y a compensar esas cosas que no funcionan del todo bien. Y también debemos entender que dentro de las limitaciones de un diagnóstico, esas partes del cerebro que se deberían encargar de las actividades o de las funciones que en una persona con discapacidad están débiles, no quiere decir que el cerebro diga: “Bueno, esta parte no me funciona, vamos a dejarla ahí quieta”, sino que, por el contrario, tiene la capacidad de movilizarse, de aprender nuevas funciones y de adaptarse. Esto es lo que en los últimos años la neurología ha aportado al proceso de aprendizaje, que no es solamente un órgano lejano, que nos da miedo tocar porque sabemos que es muy complejo, sino que además es la base de cualquier aprendizaje y de cualquier forma en la que una persona quiera conocer el mundo y adquirir conocimiento.

 

¿Qué tipo de actividades artísticas o recreativas realizan los alumnos para estimular su inteligencia?

Esto es algo muy interesante, porque en el trabajo con personas con discapacidad muchas veces el arte se ha visto presente. Siempre decimos que a los niños con síndrome de Down les gusta bailar, que hay chicos ciegos que son muy diestros en la música, que hay personas sordas que desarrollan habilidades manuales impresionantes. Y eso parte de esa cultura que hemos tenido de capacitar artísticamente a las personas que tienen una condición porque sabemos que ese sentido está compensado o es un interés generalizado en ese tipo de diagnóstico. Ahí es donde la cosa se complica un poco más, porque hay chicos con unos diagnósticos impresionantes en el argot médico que tú dirías: “No puede hacer muchas cosas porque su condición no se lo permite”, pero que cuando tú lo tienes en frente y le pones una actividad te das cuenta que ese diagnóstico a veces se queda corto y a veces niega muchas cosas que este paciente o este beneficiario puede hacer. Entonces nuestro modelo entiende que necesitamos estimular plenamente el aprendizaje de los chicos, no solamente para una habilidad artística, sino para su vida diaria. Y el arte es ese facilitador, es la motivación principal que tiene el espíritu del artista, está en su vocación de lo que pueda desarrollar, puede que el talento se tenga o no se tenga, pero la tranquilidad que te brinda el arte hace que tu cerebro se predisponga para aprender. Entonces siempre ha sido un ejercicio transversal, aquí ellos tienen una sala de música con muchos instrumentos musicales muy diversos, de percusión, de cuerdas, de vientos, para que ellos puedan explorar ese espíritu artístico por el lado de la música, tienen un aula multisensorial donde trabajan la danza, la expresión artística, el teatro, la corporalidad. A algunos de ellos les gusta mucho la expresión escrita. Todo el ambiente está pensado para que las experiencias pedagógicas vayan orientadas a esa expresión artística, porque además te sitúa en una zona de confort y tranquilidad en donde tú dejas fluir esas emociones y también hay que aplicar la neuropsicología, la neurología, el manejo de las emociones, más cuando hay chicos que tienen dificultades de comunicación o de expresión de sus emociones. Es la manera más sencilla, pero también más natural de que fluya ese conocimiento y esa emoción.

 

¿Actualmente a cuántas personas con discapacidad beneficia la Fundación y qué rango de edades tienen?

En la Fundación, atendemos más o menos a 30 familias. Aquí no se trabaja únicamente con el chico con discapacidad, sino con su familia, porque tenemos que garantizar un entorno permanente en donde todos estemos sincronizados en el proyecto de vida de nuestro estudiante. De igual manera la Fundación tiene impacto fuera de nuestra sede y también trabajamos mucho en los municipios, con niños de diferentes colegios, hacemos capacitaciones institucionales en otros corregimientos para poder llevar esta forma de educar a otro tipo de población. Esto se va extendiendo mucho más en el área rural y en otros ambientes donde hemos llevado el conocimiento, hemos capacitado a otros asesores para que trabajen parte del modelo en sus aulas de clase. Entonces estamos hablando de mil, mil doscientos o incluso más chicos a los cuales hemos impactado de cierta manera dentro del modelo y la atención que hace la Fundación fuera de la sede. Y el rango de edad no interesa, nosotros hemos trabajado desde niños de 3 meses de nacidos hasta adultos mayores de 80 o incluso más años, porque este modelo nos permite trabajar en cualquier etapa de la vida y entender cuál es el nivel de maduración y de estimulación que tiene ese cerebro para poder atender a pacientes en cualquier ciclo de vida.

 

¿Cómo pueden acceder las personas de bajos recursos a los servicios educativos de la Fundación? ¿Cuentan con programas de becas?

Sí, nosotros buscamos apadrinamiento de nuestros estudiantes que no tienen la capacidad económica para poder financiar la matrícula o la manutención de la Fundación, pero independientemente de eso, la familia siempre tiene una participación en ese costeo porque no es un trabajo netamente de la consecución del recurso, sino también de compromiso y vinculación con las actividades de la Fundación. Entonces si bien hay una contribución económica simbólica, comparativamente con lo que costaría el valor pleno de la matrícula o de la pensión, está también ese significado que le da el ser voluntario en la Fundación, en apoyarse entre todos. Las becas y los donantes que apoyan a la Fundación generalmente son quienes apadrinan a nuestros chicos para garantizar que exista ese apoyo económico, en cuanto al transporte, el refrigerio o los recursos que se requieren para que ellos puedan asistir a la Fundación. También están los recursos que nosotros generamos en proyectos, en actividades complementarias que son financiadas y que van a ese fondo común para poder apadrinar y patrocinar a los chicos que más lo necesitan.

 

¿Cómo se originó en ti la vocación de dedicarte a enseñar y empoderar a personas con discapacidad?

Yo creo que es una confluencia de diferentes factores. Yo siempre he tenido una actitud de servicio, siempre me ha gustado ser voluntaria y hacer actividades sociales. Tengo una habilidad para ser líder en algunos proyectos y llevar a la gente a que se vincule y haga del tema social una forma de vida y esto es algo que le permite a uno también estar siempre enfocado en el servicio, pero también entender cuáles son las dinámicas de la sociedad en la que vivimos, del país en el que estamos. Esto también es producto de esa formación profesional que uno debe tener para poder hacer las cosas bien, más allá de la vocación. Por otra parte, yo soy una persona con discapacidad, yo tengo discapacidad visual total. El vivir tú mismo esa experiencia personal, el haber estudiado y el haber hecho una carrera profesional, una maestría, tener esa experiencia de educarte y de formarte como profesional con discapacidad es también entender cuáles son las dificultades que se le presentan a uno en el camino para acceder a ese tipo de servicios y para poder también ser autónomo y fuerte en tu conocimiento y en tu experiencia profesional en un mundo donde muchas veces existe restricción en el mundo laboral, existe rechazo en la gente hacia las personas con discapacidad. Entonces todo esto es un universo de cosas que te hacen formar ese criterio y decir: “Yo quiero prepararme como profesional para hacer esto, porque sé de primera mano lo que pasa, porque sé cuáles son las dificultades. Y si yo me preparo y hago que esto cambie de alguna manera, pues va a ser muy significativo y vamos a abrirles las puertas también a otros que vienen detrás queriendo lograr ser quienes sueñan ser”. Yo soy Licenciada en Educación Especial, entonces esto me ha vinculado con todo tipo de discapacidades, no solamente con la visual que es la que vivo día a día, sino con todo tipo de diagnósticos, para no limitar a las personas a su diagnóstico, sino pensar también qué hay detrás de ese diagnóstico en esas personas que quieren ser los protagonistas de su vida.

 

¿Qué es necesario cambiar para que las personas con discapacidad tengan mayores oportunidades de crecimiento personal y profesional?

Es un ciclo de cambios. A veces nosotros pensamos que tenemos que cambiar completamente la estructura de un país en temas de gobierno o de políticas, para que todo sea accesible y fácil, pero no nos damos cuenta que muchas veces eso ya está hecho, pero no hay una práctica. Hace unos años salió la ley de los derechos de las personas con discapacidad. Y si tú la lees es perfecta, hace que sea el mundo ideal para las personas con discapacidad, porque hay reformas infraestructurales y de todo tipo. Muchos países lo firmaron y dijeron: “Sí, nosotros vamos a hacer eso”. Pero hasta el día de hoy muchos no lo han hecho, mientras que otros lo están haciendo de a poquitos. Pero la política es sencillamente una de las partes. Sí, hacer una política inclusiva es la normativa y es el camino que se debería seguir para poder ser inclusivos y tener una facilidad para las personas con discapacidad, pero si eso se queda solo en la política no funciona. Entonces ahí va el segundo paso, que son las prácticas y hacer que eso sea real, que existan cambios, que lo apliquen en la industria, en la educación, en la salud, en las relaciones sociales y comunicativas de una sociedad. Y esos dos aspectos unidos nos dan paso al tercero, que es la cultura. Una cultura no se transforma solamente porque yo digo: “Hoy en día vamos a hacer todo juntos y vamos a respetar a los demás”, sino eso es algo que se produce como consecuencia de unas prácticas bien hechas, de practicar todos los días el ejercicio de tener ciertas costumbres o ciertas conductas que hagan que respete al prójimo y que sea también libre en mi ejercicio de ese respeto. Así es como se transforma la cultura de un país, con la práctica permanente, con las políticas muy claras. Y esto va a generar que realmente sea tan sencillo como lo es en algunos países ser una persona con discapacidad, cuando todo el mundo en su cultura y en su educación, entienda que la diferencia es una ventaja para aprender de los demás. Entonces, pienso que así funciona la cosa, es bastante fácil de pronunciar, pero difícil de hacer. Sin embargo, cada uno de nosotros empieza el camino y lo recorremos a nuestra decisión.

 
 
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