“Enseñar a los niños con discapacidad es una experiencia enriquecedora”

En agosto de 2022, la educadora y directora musical Natalia Gutiérrez Guzmán formó el coro “Voces que ven” en el C.E.B.E. “San Francisco de Asís” en Lima, Perú. Esta agrupación coral está conformada por 19 niños con discapacidad visual, entre los 7 y 14 años de edad. En esta entrevista para el blog de 3Love Inc., conversamos con Natalia sobre la formación de este coro, los retos y satisfacciones de enseñarles a niños con discapacidad visual, sus próximos proyectos, entre otros temas. (Lee más aquí)

En agosto de 2022, la educadora y directora musical Natalia Gutiérrez Guzmán formó el coro “Voces que ven” en el C.E.B.E. “San Francisco de Asís” en Lima, Perú. Esta agrupación coral está conformada por 19 niños con discapacidad visual, entre los 7 y 14 años de edad. En esta entrevista para el blog de 3Love Inc., conversamos con Natalia sobre la formación de este coro, los retos y satisfacciones de enseñarles a niños con discapacidad visual, sus próximos proyectos, entre otros temas.

 

¿Cómo surgió la idea de formar el coro “Voces que ven” para los niños con discapacidad visual que estudian en el CEBE “San Francisco de Asís”?

 

Es un largo camino. Todo surgió a raíz de una alumna particular que yo tuve, a quien le daba clases de piano. Era una jovencita de 16 años que era ex alumna de este colegio. Desde que empecé el día uno con ella, yo salí enamorada de esa hora de clase porque era un aprendizaje no solo para ella, sino para mí también. Para mí era un reto, tenía el desafío de conquistarla a ella. Entonces desde allí empecé a investigar mucho sobre la discapacidad visual y caí en cuenta que en otros países existen coros de personas con discapacidad visual, como Argentina, Chile y España. Entonces yo dije: “¿Y aquí en Perú cuándo?”. Yo estaba terminando mis últimos años de la carrera de música y en un curso me pidieron proponer una metodología de trabajo para un público específico. Entonces yo elegí a las personas con discapacidad visual. En principio yo contemplé adultos y luego cuando empecé a buscar lugares donde podía llevar a cabo esta práctica, encontré este colegio y me comuniqué con la directora. Gracias a Dios se abrió un cupo para ingresar aquí. Primero empecé en la virtualidad con los chicos. El año pasado que ya estuve en lo presencial me di cuenta que los niños estaban en cero en lo que era música, que de pronto pueden tener algunas aptitudes musicales, pero no la formación que suele tener un niño en una escuela privada. Aunque estudiar música en nuestro país es un lujo, lastimosamente no debería ser así, porque la música es un lenguaje, es una manera de comunicarnos. Entonces me di cuenta que aquí los niños necesitaban cantar, había que tocarles el piano, que ellos escuchen, que sientan la vibración del instrumento y sientan la vibración de la voz de la profesora cantando y que puedan experimentar otras cosas de la música, que no solo es escuchar, sino también sentir y ellos son muy sensitivos. Cuando tenía más o menos un año en el colegio, ya había mapeado a todos los chicos y elegí a aquellos con quienes podía contar. Así hemos empezado nuestros ensayos el año pasado de manera oficial con el coro “Voces que ven”.

 

A casi un año de la creación de ese coro, ¿cómo evalúas los resultados? ¿Qué habilidades se han desarrollado en los niños?

 

Veo que los chicos realmente necesitaban esta experiencia en varios aspectos. Ellos están más desenvueltos, más seguros, aparte de que aprenden cosas y también hay una cohesión como comunidad, se protegen entre ellos. Han desarrollado su confianza. Creo que si a nosotros nos quitaran la vista, estaríamos muy nerviosos y temerosos, porque no sabemos qué está ocurriendo a nuestro alrededor. Entonces yo creo que es algo con lo que vienen estos chicos. Y a raíz de esas inseguridades de pronto pueden tener bloqueos para socializar o para expresarse. Gracias al coro yo he observado a este grupo de niños que están más sueltos, más desenvueltos, más independientes también, porque dentro del coro tienen responsabilidades. Hay canciones en las que un niño tiene que tocar el cajón, otro niño tiene que tocar el bombo y eso implica una responsabilidad. También han desarrollado la disciplina que te da la música. Los niños se lo toman en serio, tienen un horario de ensayo, saben que tienen que aprenderse la música porque si no se la aprenden, entonces no pueden cantar, tienen que practicar. Hoy los niños responden con fluidez, se expresan mejor y tienen mejor dicción, porque la persona con discapacidad visual al no tener una referencia visual de cómo gesticular a veces habla entre dientes o de pronto su dicción no es muy clara. Entonces trabajamos con un corcho o con diferentes objetos para que ellos vayan modulando su voz o pronunciando mejor algunas palabras.

 

¿Cuál es la importancia de la formación musical y coral en niños con discapacidad visual?

 

La formación musical es importante para cualquier persona. El tema corporal en especial es importante para las personas con discapacidad visual porque la música y el sonido les permiten ubicarse. Por ejemplo cuando ellos caminan, se van de un lado para otro, pero gracias a la música escuchando o teniendo un estímulo sonoro logran saber hacia dónde dirigirse o encaminarse. La música tiene diferentes ritmos y diferentes dinámicas de sonido, eso les permite también explorar con su cuerpo. El niño que no ve tiene que seguir con el oído, entonces tiene que estar más atento a que si en el instrumento toco suave, él tiene que cantar o caminar un poco más sigilosamente y si suena más fuerte, tiene que caminar dando unos pasos más pesados. Entonces yo creo que a partir de la música logran tener un poco más de control sobre su cuerpo y conocer su cuerpo. El canto les permite a gesticular de una mejor manera. En el colegio yo trato de trabajar todas estas cosas dentro de las clases de música que dicto aquí. Desde los más chiquitos trato de trabajar su coordinación motora y gracias a la música saben que tienen que marchar de cierta manera y que cuando suena el tiempo fuerte, tengo que dar un paso más pesado, entonces empiezan también a coordinar sus movimientos. Todas esas cosas les sirven a los niños, como asociar los sonidos de algunos instrumentos, por ejemplo unas castañuelas asociarlo al galope del caballo. Es un instrumento musical que a ellos los conecta, ellos escuchan eso y dicen: “El caballo”, entonces ya están galopando, porque naturalmente el cuerpo te pide hacerlo.

 

¿Cómo fue la experiencia para los integrantes del coro cuando tuvieron un concierto en el colegio?

 

Fue en diciembre del año pasado y fue muy lindo. Yo quería que la primera experiencia de un concierto sea muy significativa y que ellos se sientan cómodos porque era la primera vez que se enfrentaban a un público. A pesar que no ven, sienten que hay gente adelante. Era la primera vez que iban a estar parados casi una hora, porque era canción tras canción y ellos no se sientan cuando están cantando. Era la primera vez que tenían que estar quietos sin moverse. Vino bastante gente, los chicos estaban felices, yo diría que dieron incluso más de lo que yo esperaba. Yo sé que es difícil, yo canto desde que tengo siete años, he pertenecido al Coro Nacional de Niños del Perú y sé lo incómodo que puede ser a veces estar parado tanto rato, uno se distrae como niño que es, pero ellos estaban quietos. El concierto tuvo dos partes, la primera que eran canciones del mundo y la segunda parte que eran canciones navideñas. Cuando hicimos un receso, los chicos ya querían salir otra vez, estaban emocionadísimos. Creo que yo estaba más nerviosa que ellos. Era un concierto didáctico, esto implica que la gente participaba, yo les entregué algunos instrumentos, la gente tocaba y los niños cantaban.

 

¿Tienen más conciertos programados para los próximos meses?

 

Luego del concierto del año pasado nos hemos estado preparando y ahora hemos recibido varias invitaciones para algunos conciertos que tenemos hasta noviembre. Tenemos presentaciones en julio en el Club Regatas, en agosto en la Municipalidad de Lima, en setiembre en la Embajada de Brasil, en octubre con Orquestando, que será la primera vez que vamos a cantar con una orquesta y en noviembre por el Día del Músico. Yo creo que por algo pasan las cosas. Estamos empezando a tener un poco más de visibilidad para llegar a más personas, porque creo que uno de los objetivos principales en los que yo pensé cuando se daba este proyecto era sensibilizar a la sociedad e incluir a tanta gente que tiene discapacidad visual y quiere y puede cantar o tocar algo, pero muchas veces es rechazada en distintas actividades, no solo musicales, incluso por los mismos educadores musicales y la gente que se dedica a la música, dicen “Ay no, no sé cómo enseñarle a él, para evitar la fatiga mejor no” y yo digo: “Bueno, no saben lo que se pierden”. Porque desde el día uno en que yo conocí a esta jovencita para mí fue un reto enseñarle piano, ella era mi motivación todos los días, yo decía: “¿Y hoy cómo le voy a enseñar?”. Me ponía a buscar, a leer y a pensar, en mi casa me sentaba frente a mi piano y me tapaba los ojos. Entonces es una experiencia muy enriquecedora, no solo como profesional sino como ser humano. Para mí venir acá y tener ensayo con los niños es un regalo. Yo estoy feliz de estar acá con los niños y hacer lo que me gusta, que es la música.

 

¿Cuál es el principal aprendizaje que te ha dado enseñar a niños con discapacidad visual?

 

Hay muchos aprendizajes, como la tolerancia y el poder ponerme en el lugar de la otra persona. Yo creo que mi aprendizaje principal es respetar los tiempos y los procesos ajenos. A veces uno como profesor dice: “Yo programo que el lunes, martes y miércoles voy a hacer tal cosa”, pero si tienes un grupo que necesita lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y una semana más, entonces tú tienes que dejar de pensar solo de manera profesional, en tus objetivos y tus competencias, tú tienes que pensar también como ser humano. No importa la cantidad de aprendizaje que tenga el niño, sino la calidad de qué aprende o cómo lo aprende. No se trata de presionar a alguien para que pueda entender o comprender algo, sino que aprenda bien. Entonces a veces nos olvidamos de que estamos educando a seres humanos.

 

¿Qué consejo les darías a las personas con discapacidad que tienen interés en practicar una actividad artística, pero aún no se animan?

 

Que se animen y que encuentren a la persona indicada. Ahora se enseña música en muchos lugares, pero creo que no todas las personas tenemos la misma sensibilidad para poder llegar a otros. Yo siempre he considerado que enseñar es una relación de maestro y alumno. Si no hay una buena comunicación, no va a funcionar. Yo como alumna lo he percibido cuando estudiaba música, había profesores muy buenos, pero de pronto faltaba algo, faltaba que me comprendan y viceversa. Y en una persona con discapacidad con mayor razón, porque no solo es conocer a la persona, sino conocer su contexto. Entonces yo diría que hay que encontrar a la persona con la que tú te sientes cómodo, una persona que te da confianza y con la que no solo aprendes, sino que lo pasas bien. El poder enseñar a una persona con discapacidad implica adaptarte a la persona y adaptar tu material de trabajo. Yo enseño música hace años y enseño en mi papel con pentagramas, pero yo no lo puedo traer acá, entonces tengo que pensar cómo adapto mi material a las necesidades que tienen los niños con discapacidad visual y traigo material que ellos toquen, que ellos puedan reconocer. En lo que es texturas musicales por ejemplo, traigo una tela de seda que es suave, traigo una tela más rugosa y más áspera y analizamos qué me transmite eso musicalmente.

 

Por: Juan Carlos Ugarelli

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