Día Mundial del Reciclaje: Nuestras acciones tienen impacto en el planeta

El Día Mundial del Reciclaje se conmemora el 17 de mayo. Es una ocasión oportuna para reflexionar sobre la importancia de preservar nuestro entorno y promover prácticas sostenibles. En un mundo donde el consumo y la producción de residuos están alcanzando niveles alarmantes, esta conmemoración cobra un significado aún más relevante.

 

Reducir, reutilizar y reciclar

El objetivo del Día Mundial del Reciclaje es crear conciencia en la población sobre la importancia de reducir, reutilizar y reciclar los materiales que utilizamos en nuestro día a día. También se busca fomentar un cambio de actitud y promover la adopción de hábitos responsables que ayuden a minimizar el impacto ambiental de nuestras acciones.

Sin embargo, el reciclaje va más allá de separar los residuos en contenedores específicos. Es un proceso que involucra toda una cadena, desde la recolección selectiva hasta el tratamiento y la transformación de los materiales reciclables en nuevos productos. Además, es necesario promover una economía circular, donde los recursos se utilicen de manera eficiente y se reduzca al mínimo la generación de desechos.

En este Día Mundial del Reciclaje, es importante recordar que cada pequeña acción cuenta y tiene un gran impacto en el mundo que nos rodea. Aunque hay muchas tareas que podemos llevar a cabo, en esta ocasión queremos centrarnos en el reciclaje de dos tipos de materiales que se pueden reusar en su totalidad: el aluminio y el vidrio.

 

Reciclaje de aluminio

Comúnmente utilizado en latas de gaseosa, el aluminio es uno de los materiales más efectivos si de aprovechar al máximo se trata. Entre sus bondades, puede reciclarse una y otra vez sin perder la calidad, de acuerdo con el Instituto Internacional del Aluminio (IAI, por sus siglas en inglés), el organismo que representa a la industria del aluminio primario a nivel mundial.

Las latas de aluminio pueden reconvertirse y volver a las estanterías en tan solo 60 días, según el Movimiento Recicla Sampa, una iniciativa de las concesionarias de recojo de residuos domésticos y sanitarios de São Paulo (Brasil).

Tal como indica esa fuente, por cada kilo de lata reciclada, se ahorran cinco kilos de bauxita, el mineral utilizado para producir aluminio, además de contribuir a reducir el consumo de energía y de agua y de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

De acuerdo al IAI, casi el 75% de los 1500 millones de toneladas de aluminio que se han producido sigue utilizándose hoy en día. Y cada año se reciclan en todo el mundo más de 30 millones de toneladas de chatarra de aluminio, lo que garantiza su condición de uno de los materiales más reciclados del planeta.

En Latinoamérica, Brasil se posiciona a la delantera en este sentido, ya que, según informó Agencia Brasil en 2022, la tasa de reciclado de latas de aluminio alcanza el 99 %. En ese país, el reciclaje de latas permitió, entre 2019 y 2021, reducir en un 70 % el consumo de energía, en un 65 % el consumo de agua y en un 70 % las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

Reciclaje de vidrio

El vidrio es un material popular en el mundo y se puede encontrar en diferentes objetos. Entre ellos, en los envases de alimentos y bebidas. Fabricado básicamente con arena y piedra caliza, es uno de los materiales más sencillos y eficientes de reciclar y no pierde calidad al hacerlo, subraya Recicla Sampa.

Se trata de un producto que puede fundirse y reformarse en infinitas ocasiones, como señala un documento publicado en la página web del Año internacional del Agua, promovido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Esto es especialmente favorable si se lo compara con el plástico, por ejemplo. Tal como indica la National Geographic, normalmente ese material solo puede reciclarse una o dos veces y a menudo se convierte en algo que no debe transportar alimentos ni cumplir estrictos requisitos de resistencia, como artículos domésticos ligeros, ya que los polímeros se descomponen en el proceso de reciclado.

A esos beneficios, la EPA añade que fabricar vidrio nuevo a partir de vidrio reciclado suele ser más barato que utilizar materias primas vírgenes.

Por lo tanto, la industria del vidrio para envases es un buen ejemplo de economía circular en acción.

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