El Día Internacional de los Afrodescendientes se conmemora el 31 de agosto con el objetivo de rendir homenaje a las contribuciones de la diáspora africana alrededor del mundo, así como sensibilizar a la población acerca de la necesidad de eliminar toda forma de discriminación contra los afrodescendientes.
Reconocer la contribución al desarrollo y bienestar de la sociedad
La creación de esta efeméride fue presentada por Costa Rica, copatrocinada por 52 países miembros para su aprobación en Asamblea General de las Naciones Unidas.
Esta declaración se genera en el marco del centésimo aniversario de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Negros del Mundo, mediante la cual se reconoció el 31 de agosto como día para celebrar las contribuciones de los afrodescendientes y las diásporas alrededor del mundo.
Con ello se quiere reafirmar la libertad e igualdad de derechos, reconociendo su potencial de contribución al desarrollo y bienestar de la sociedad.
Justicia reparadora y liderazgo juvenil
Este año el Día Internacional de los Afrodescendientes se celebra bajo el lema “Ampliar los derechos humanos de los afrodescendientes” en el marco del Segundo Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2025-2034). Partiendo de los logros del primer Decenio Internacional, esta celebración reafirma el compromiso con el reconocimiento, la justicia y el desarrollo, al tiempo que acelera las medidas para hacer frente a las desigualdades persistentes, el racismo sistémico y las repercusiones duraderas de la esclavitud racializada y el colonialismo.
De acuerdo a las Naciones Unidas, la celebración de 2026 tiene como objetivo ampliar los derechos humanos de las personas de ascendencia africana mediante medidas jurídicas, políticas e institucionales más sólidas para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. Asimismo, subraya la importancia de garantizar el pleno disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos, al tiempo que se promueve la igualdad de acceso a la educación, el empleo, la asistencia sanitaria, la vivienda y las oportunidades económicas. Estas prioridades reflejan los objetivos de la Segunda Década Internacional y se basan en los esfuerzos por aumentar la visibilidad, la sensibilización y el respeto hacia las personas de ascendencia africana y sus contribuciones a la sociedad.
Este año se analiza la justicia reparadora a través de la restitución de bienes culturales, la situación de los derechos humanos de los jóvenes afrodescendientes y el 25.º aniversario de la Declaración y el Programa de Acción de Durban como una oportunidad para reflexionar sobre cómo convertir los compromisos existentes en materia de derechos humanos en acciones concretas. En consonancia con la Declaración y el Programa de Acción de Durban, estas conversaciones reforzarán los esfuerzos internacionales para hacer frente a las consecuencias persistentes del racismo, la discriminación racial, la trata transatlántica de esclavos, la esclavitud racializada y el colonialismo mediante una cooperación sostenida y medidas concretas.
Impulsar el reconocimiento, la justicia y el desarrollo
La puesta en marcha del Segundo Decenio Internacional de las Personas Afrodescendientes muestra los avances logrados durante el primer Decenio así como los importantes retos por superar. El año 2024 marcó la conclusión del Decenio Internacional, durante el cual se lograron avances a nivel legislativo, normativo e institucional.
No obstante, las personas afrodescendientes siguen sufriendo formas interseccionales y agravadas de discriminación racial, marginación y exclusión. La persistente falta de reconocimiento sigue constituyendo un obstáculo para el disfrute pleno y efectivo de los derechos humanos. Estos retos continuos ponen de manifiesto la necesidad de que la comunidad internacional siga prestando atención y adoptando medidas para promover los derechos y el bienestar de las personas de ascendencia africana.
Del progreso a la acción
Partiendo de estos avances, este Segundo Decenio ofrece un marco renovado para la colaboración entre las Naciones Unidas, los Estados miembros, la sociedad civil y las personas afrodescendientes. Los debates mundiales sobre justicia racial, junto con las iniciativas para reforzar las medidas jurídicas, normativas e institucionales, han consolidado los esfuerzos para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. Los gobiernos también han adoptado medidas para mejorar la visibilidad estadística de las personas de ascendencia africana, con el fin de contribuir a subsanar las injusticias históricas y las desigualdades en el acceso a la asistencia sanitaria, los servicios sociales y las oportunidades.
Sin embargo, siguen siendo esenciales nuevas medidas, voluntad política e inversión sostenida para eliminar las desigualdades y garantizar el pleno disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos. A través de una cooperación constante y de acciones concretas, el Segundo Decenio Internacional ofrece un marco para traducir los compromisos existentes en medidas concretas que promuevan el reconocimiento, la justicia y el desarrollo, y amplíen los derechos humanos de las personas afrodescendientes en todo el mundo.
