Día de la Madre Tierra: Hagamos las paces con la naturaleza

El Día Internacional de la Madre Tierra se conmemora el 22 de abril con el objetivo de crear conciencia sobre los problemas generados por la sobrepoblación y la contaminación, así como la importancia de la conservación de la biodiversidad.

El Día Internacional de la Madre Tierra se conmemora el 22 de abril con el objetivo de crear conciencia sobre los problemas generados por la sobrepoblación y la contaminación, así como la importancia de la conservación de la biodiversidad.

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas designó esta fecha a través de una resolución adoptada en 2009.

 

Cuidar a la Madre Tierra

 

La Madre Tierra nos pide que actuemos. Los océanos se llenan de plásticos y se vuelven más ácidos. El calor extremo, los incendios forestales, las inundaciones y otros eventos climáticos han afectado a millones de personas. En la actualidad, aún nos enfrentamos al COVID -19, una pandemia sanitaria mundial con una fuerte relación con la salud de nuestro ecosistema.

 

El cambio climático, los cambios provocados por el hombre en la naturaleza, así como los crímenes que perturban la biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden acelerar el ritmo de destrucción del planeta.

 

Este día de la Madre Tierra es el primero que se celebra dentro del Decenio de la ONU para la Restauración de Ecosistemas. Los ecosistemas sustentan todas las formas de vida de la Tierra. De la salud de ellos depende directamente la salud de nuestro planeta y sus habitantes.

 

Los ecosistemas sanos nos ayudan a protegernos de las enfermedades porque la diversidad de especies hace más difícil la propagación de patógenos. Restaurar aquellos que están dañados ayudará a acabar con la pobreza, a combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva. Pero sólo lo conseguiremos si todo el mundo pone de su parte.

 

Recordemos hoy más que nunca que necesitamos un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta. Promovamos la armonía con la naturaleza y la tierra.

 

Hacer las paces con la naturaleza

 

Cada año, el mundo pierde 10 millones de hectáreas de bosques; una extensión similar a Islandia. Además, alrededor de un millón de especies de animales y plantas se encuentran en peligro de extinción. Por lo tanto, es urgente que nos reconciliemos con la naturaleza.

 

En el informe “Hacer las paces con la naturaleza: un plan científico para abordar la triple emergencia del clima, la biodiversidad y la contaminación”, el Secretario General de las Naciones Unidas António Guterres afirma:

 

“Hacer las paces con la naturaleza es la tarea más importante que acometeremos en los próximos decenios. Debemos aprovechar la oportunidad que nos presenta la crisis de la COVID-19 a fin de acelerar el cambio. Nuestro principal objetivo consiste en establecer una coalición mundial en favor de la neutralidad en emisiones de carbono. Si cada país, ciudad, institución financiera y empresa del mundo aúna esfuerzos para alcanzar las cero emisiones netas en 2050, aún resultará posible evitar los efectos más perniciosos del cambio climático”.

 

Guterres agrega: “Tenemos la capacidad de transformar nuestro impacto en el planeta. Una economía sostenible impulsada por soluciones basadas en la naturaleza y la energía renovable generará nuevos puestos de trabajo, infraestructuras más limpias y una mayor resiliencia en el futuro. Un mundo inclusivo en el que se conviva en paz con la naturaleza permitirá a las personas gozar de mejor salud, ejercer plenamente sus derechos humanos y, por tanto, llevar una vida digna en un planeta saludable”.

 

De acuerdo a este informe, transformar la relación de la humanidad con la naturaleza es la clave para alcanzar un futuro sostenible, enfocándose en las siguientes metas:

 

  1. Desarrollo humano (a partir de 2020):
    • Sistemas económicos y financieros sostenibles.

    • Alimentos saludables y nutritivos, agua limpia y energía no contaminante.

    • Vidas saludables y bienestar para todos en ciudades y asentamientos seguros.
  2. Disposición de residuos:
    • Emisiones netas cero de dióxido de carbono en 2050.

    • Gestión de los productos químicos, los desechos y la contaminación.

  3. Uso del espacio y los recursos:
    • Reciclaje de los recursos.

    • Protección y uso sostenible de la tierra y los océanos.

 

Por: Juan Carlos Ugarelli

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