“Los árboles exhalan por nosotros para que podamos inhalar para seguir vivos. ¿Podemos olvidarlo alguna vez? Amemos a los árboles con cada aliento que tomemos hasta que dejemos de respirar”. – Munia Khan, escritora.
El 28 de junio se conmemora el Día Mundial del Árbol, con el objetivo de informar sobre la importancia de los árboles en la vida del planeta y sensibilizar a la población sobre la necesidad de proteger el medio ambiente.
Actividades conmemorativas
En cada país donde se celebra el día del árbol, se realizan distintas actividades para promover la importancia de conservar los árboles y bosques, como por ejemplo:
- Siembra de árboles.
- Limpieza de bosques.
- Actividades de esparcimiento y de contacto con la naturaleza.
- Jornadas educativas sobre el cuidado y protección de árboles.
¿Por qué es importante plantar y conservar los árboles?
Entre las muchas razones por las cuales los árboles son fundamentales para el planeta, podemos mencionar las siguientes:
- Son una fuente de oxígeno.
- Purifican el aire que respiramos.
- Ayudan a conservar el agua.
- Son fuente de alimentos para los seres humanos y los animales.
- Proporcionan sombra.
- Regulan la temperatura, reduciendo los efectos del cambio climático.
- Ayudan a disminuir la contaminación auditiva.
- Contribuyen a embellecer el paisaje donde quiera que se encuentren.
- Son el hábitat de diversas especies animales y vegetales.
- Son una fuente de materia prima para la elaboración de medicinas, alimentos, papel, combustible, fibras y otros materiales naturales como corcho, resinas y caucho.
“La vida secreta de los árboles”
En el libro “La vida oculta de los árboles: Qué sienten, cómo se comunican – Descubrimientos de un mundo secreto” (“The Hidden Life of Trees: What They Feel, How They Communicate – Discoveries from a Secret World”), Peter Wohlleben comparte su profundo amor por los árboles y los bosques. El autor explica los asombrosos procesos de vida, muerte y regeneración que ha observado en los bosques y los sorprendentes hallazgos científicos que se esconden en ellos.
De forma muy parecida a las familias humanas, los padres de los árboles conviven con sus hijos, se comunican con ellos y los apoyan mientras crecen, compartiendo nutrientes con los que están enfermos o tienen dificultades y creando un ecosistema que mitiga el impacto de los extremos de calor y frío para todo el grupo. Como resultado de estas interacciones, los árboles de una familia o comunidad están protegidos y pueden llegar a ser muy viejos. En cambio, los árboles solitarios, como los seres humanos, lo pasan mal y en la mayoría de los casos mueren mucho antes que los que pertenecen a un grupo.
Basándose en su propia investigación, Wohlleben presenta en el libro los hallazgos de la vida secreta de los árboles y su capacidad de comunicación. Además, describe cómo estos descubrimientos han informado sus propias prácticas en el bosque que lo rodea. Como él dice, “un bosque feliz es un bosque sano”.
El autor también afirma que las prácticas respetuosas con el medio ambiente no sólo son económicamente sostenibles, sino que también benefician la salud de nuestro planeta y la salud mental y física de todos los que vivimos en la Tierra.