Daniel Maguiña es un escritor e ilustrador peruano que ha publico varios libros, como “Anotaciones”, “Mundo T”, “El imaginario viaje de Pollo Fashion”, “Un Fueguito que no quema”, “Fueguito”, “Sombrita”, entre otros. En esta entrevista para el blog de 3Love Inc., conversamos con Daniel sobre su pasión por el dibujo y la escritura, el valor de las ilustraciones en los cuentos, la importancia de promover la lectura en la niñez y por qué un buen escritor debe ser primero un buen lector.
Eres arquitecto, escritor e ilustrador. Cuéntanos cómo nacieron esas pasiones por dibujar y por escribir.
De niño yo siempre tuve la inquietud del arte, del dibujo más que todo. Pero cuando eres niño, las personas que están a tu alrededor no pueden reconocer qué es lo que quizás podría ser tu pasión en el futuro. Yo me dedico actualmente a la arquitectura y estudié una maestría incluso, pero el camino a veces te da sorpresas y te abre puertas misteriosas, ¿no? En mi caso el camino hacia la ilustración fue realmente sorpresivo, porque yo no lo esperaba. Cuando yo estudiaba arquitectura, nunca me imaginaba que 10 o 15 años más adelante iba a volverme un ilustrador profesional y menos que iba a publicar libros para niños. Entonces, todo eso para mí ha sido sorpresa tras sorpresa, incluso ganar premios. Ahora que ya tengo 41 años, uno va reconociendo esas cosas. Y me fui por el camino del dibujo, haciendo caso a lo que suena internamente en uno, creo que desde chico eso siempre sonaba en mi interior, pero en el camino a veces uno pierde el foco. Entonces, yo creo que el camino fue volver a ese origen, de reencontrarme. Siempre fui un niño inquieto, un niño que le gustó el arte y trato de mantener ese niño que fui para dibujar. Creo que el niño interno de los artistas siempre debe estar despierto.
¿Cuál consideras que es la importancia de las ilustraciones en los cuentos infantiles?
El trabajo del ilustrador es más que todo ser una especie de traductor de los pensamientos y los sueños de los escritores, porque finalmente ilustramos cosas que no existen o solamente existen en la mente que la ha creado, en este caso, puede ser un escritor, un guionista o un director de cine. Entonces, el ilustrador cumple un rol muy importante porque prácticamente está creando cosas que en ese momento conectan con la otra persona. Ese es un tema muy complejo, de tratar de entender ese trabajo, porque te enfrentas a la nada, al papel en blanco o a la computadora cuando uno dibuja digitalmente y dices: “¿Y ahora qué hago?”. Entonces, allí vienen las ideas, las referencias, las cosas que has leído y finalmente uno lo que hace lo hace desde un rincón que uno debe tener internamente donde se mezcla todo lo que has consumido. A veces me dicen: “Oye, tú eres ilustrador infantil”, pero yo digo que yo soy ilustrador. No es que yo haya querido ser ilustrador infantil. Nunca me desperté en la mañana y dije: “Hoy voy a ser ilustrador infantil”. Pero sí sabía que quería ilustrar. Entonces, últimamente me he especializado en el trabajo para niños, pero no es que me considere un autor infantil. Incluso creo que soy un autor complejo, pero siempre trato de hacer mis cosas cada vez más simples para que las entiendan los niños.
Has publicado varios cuentos para niños, como “Fueguito”. Cuéntanos cómo nació este cuento.
“Fueguito” tuvo un camino bien interesante porque la primera publicación salió con la Municipalidad de Lima y fue una versión que se repartía gratuitamente. Salieron 10 mil copias. Entonces, aquella vez me dijeron: “Daniel, hay la oportunidad de que publiques un libro, ¿tienes algún libro por allí?”. Y yo había hecho un proyecto que se llamaba “Un fueguito que no quema” y lo había hecho para un taller de dibujo que seguí, entonces allí tenía como 10 páginas hechas, tenía el proyecto ya listo, pero me pidieron que convierta esas 10 páginas en 50 páginas. Entonces, me puse a trabajar y en una semana tenía el libro, con 50 páginas. Es una cosa curiosa, porque Fueguito era un personaje super secundario de un cómic que yo hice, salió de allí, fue como un reciclaje y luego este personaje ha tenido tanta importancia. Luego, publiqué el libro aparte con Colmena, firmé contrato con ellos, sacamos la edición con textos míos y yo era el autor total de “Fueguito”. Luego hubo la opción de hacer otro libro que era “Sombrita”. Lo hicimos finalmente y el libro se agotó en medio año. Luego sacamos la segunda edición de “Fueguito” en convenio con Trotamundos, que es la feria a la que voy a Trujillo. Entonces, estoy muy contento con todo ese proceso que ha tenido “Fueguito”.
Cuéntanos de qué trata el cuento “Fueguito” y qué mensaje tiene para los jóvenes lectores.
Cuando yo lo escribí, no pensé en mensajes, simplemente creé un personaje que quemaba todas las cosas y que luego controlaba su poder para no quemarlas nuevamente, porque primero empezaba comiendo un pan y lo quemaba, agarraba una flor y la quemaba. O sea, todo lo hacía mal y se fue llorando, hizo un viaje introspectivo, encontró un volcán y el volcán le enseñó el yoga. Entonces, con el tiempo pensaba y conversaba con mi esposa y le decía: “Quizás Fueguito eres tú”, porque ella también tuvo un tema de ansiedad. Entonces, quizás inconscientemente cuando creé “Fueguito” estaba creando el personaje de mi esposa. O también parte de mí o qué sé yo, porque un personaje se nutre de muchas personas. Entonces, cuando yo hice ese personaje nunca pensé en un mensaje. Incluso cuando hago mis libros, prescindo de mensajes, de enseñanzas, o sea, no es que no me guste, sino que no me nace hacer algo así. Las historias en mi cabeza nacen desde el divertimento, desde que yo me divierta haciendo las cosas, de que sean agradables para mí, de que me gusten. Cuando hago proyectos personales, tiene que emocionarme mi tema. En el caso de “Fueguito” nunca pensé en un mensaje, pero cuando lo publiqué y la gente me hablaba de “Fueguito” me di cuenta de que este personaje sanaba las heridas y controlaba un poder que él mismo tiene, que era el de quemar las cosas, aprende a controlar el fuego y ya no quema nada. Entonces, era más o menos como una persona común y corriente, que te pasan cosas, te controlas, pasan los problemas y luego puedes volver a resurgir. Entonces, había un mensaje potente que yo no había dimensionado en ese momento, o sea, no lo había pensado así, pero luego el resultado que tuvo en conversación con las personas que lo leían, con mis lectores, sí fue agradable, fue bonito porque me decían lo del mensaje y yo a veces soy un escritor un poco egoísta porque yo realmente no pienso mucho en el lector, porque primero pienso en el lector que soy yo y en el niño que soy internamente y luego si el libro tiene pegada, le gusta a la gente y todo eso, es por consecuencia. No es que yo no lo quiera, pero el libro no nace pensando en ventas ni tampoco nace pensando en mensajes.
Recientemente se celebró el Día del Libro. ¿Por qué es importante promover la lectura desde una temprana edad?
Cuando somos niños somos como unas esponjas. Pero el libro es un objeto que con el tiempo está perdiendo un valor. Entonces, en mi casa, yo tengo un hijo de 12 años, siempre le hemos cultivado la lectura y le hemos hecho su biblioteca. Yo tengo una mecánica con él de darle propinas por leer y ha funcionado porque ahora ya agarra los libros él solo. Es interesante cuando ves cómo un niño agarra un libro ya no por compromiso, sino porque realmente le ha gustado. Yo creo que para promover la lectura es más que todo darle a un niño el tema que le agrada o que el niño escoja también. Los libros llaman la atención por las portadas también, pero es responsabilidad de los ilustradores y los autores que la portada también tenga algo que ver con lo que tiene el libro adentro, porque a veces una portada bonita no quiere decir un libro bueno. Una vez un editor me dijo: “Daniel, las cosas van a cambiar en Perú cuando la gente vaya al mercado o al supermercado y compre la azúcar, la sal, la carne, el pollo y también se lleve un libro”, pero eso será cuando los precios bajen, el libro debería costar 10 o 15 soles, no 50, 70 u 80 soles. El precio no va de la mano con lo que debería ser. En otros países los libros son más baratos que aquí. Yo creo que hay un tema de impuestos que se debería regular. El problema aquí es que el libro no es muy accesible y es más difícil que haya libros en las casas. Ese es parte del trabajo de los autores, que los niños tengan más acceso al libro. Yo cada vez que puedo regalo libros de mi propio tiraje. Los niños deberían tener más acercamiento a los libros, es importante. ¿Cómo un niño va a conocer un libro si no lo tiene accesible? La gente pide que los niños lean, pero los niños no tienen los libros, entonces ¿cómo llegan a ellos? Eso es difícil. Y yo me he dado cuenta que no importa el estatus social, los niños son iguales. Si tú le pones un libro a un niño de bajos recursos o un niño de altos recursos, igual les va a llamar la atención porque depende del tema. Si por ejemplo le pones un libro de fútbol a un niño de bajos recursos como al de altos recursos, a ambos les va a dar gusto. Considero que en Perú poco a poco estamos haciendo que las cosas vayan avanzando. Y es muy importante que se sumen más autores, que haya más autores que publiquen.
Todo escritor también es un ávido lector. En tu caso, ¿qué ha representado la lectura en tu vida? ¿De qué manera sientes que la lectura ha influenciado en algunas etapas de tu vida?
No hay un buen escritor si no es un buen lector. Yo creo que la lectura es primordial, porque te da las herramientas para que tú puedas tener un estilo y una voz propia. Sin lectura mi vida sería menos feliz. Cuando yo conocí los libros ha sido cuando era adolescente, cuando ya pude discernir acerca de los temas. Cuando me iba a la universidad, en el bus leía a todos los escritores del boom latinoamericano: Cortázar, Borges, Carpentier, un montón de escritores latinoamericanos que todavía me encantan. Hace poco estuve en la tumba de Cortázar y de Vallejo presentando mis respetos y me saqué la foto respectiva. Entonces, para mí la lectura representa algo muy importante. En mi casa yo siempre tengo libros a mi costado y cada vez que puedo tengo un libro en la mano. En mi estudio al costado tengo la biblioteca y siempre estoy mirando los libros. A veces compras libros que no lees, pero hay un tema de un amor por los libros que necesitas tenerlos cerca. En mi casa tengo libros para leer de acá a 10 años más, no sé cuándo terminaré de leerlos, pero siempre entran más y más libros, ya no tengo espacio y mi problema no es de falta de libros, sino de dónde pongo los libros nuevos. Para mí el libro es un objeto muy preciado en mi vida, siempre trato de estar rodeado de arte, de respirar esas cosas. Yo trato a los libros y a los escritores como si fueran mis amigos. Mi esposa se burla porque le digo: “Me voy a ver a un amigo muy cercano”. “¿A quién?”, me dice. “A Cortázar”, le digo. “Qué va”, me dice y se ríe, “si ya está muerto y ni te conoce”. Pero uno lo siente así, como si fuera mi amigo, son cosas de lector y de fan.
