“Es importante que los niños tengan la capacidad de relacionarse con otro ser humano, pero también con los animales y las plantas”

Magali Pestana es profesora del Colegio Kuska School de Ollantaytambo, ubicado en el Valle Sagrado de los Incas, en Cusco, Perú. En esta entrevista para el blog de 3Love Inc. conversamos sobre un proyecto que Magali ha trabajado con sus alumnos sobre la problemática de los perros y los gatos callejeros y el impacto que eso genera en su comunidad; así como la importancia de crear conciencia en ellos desde temprana edad sobre el cuidado y la protección de los animales.

 

Tú laboras en el Kuska School de Ollantaytambo. Cuéntanos sobre el proyecto que has venido trabajando con tus alumnos con respecto al cuidado de los perros y gatos. ¿En qué consiste y qué tipo de actividades han realizado?

 

Gracias por esta entrevista. En el colegio Kuska School de la comunidad de Ollantaytambo, cada bimestre hacemos proyectos que tienen que ver con lo social y lo afectivo, pero también muy arraigados a la comunidad donde viven los niños. Este bimestre hicimos el proyecto sobre perros y gatos callejeros y qué impacto tienen en la comunidad de Ollantaytambo. Comenzamos con preguntas guías, para que los niños puedan realizar las propias. Esas preguntas guías que se formularon fueron: “¿Por qué hay seres humanos que están desconectados de los animales?” y “¿Cómo pueden sobrevivir los animales domésticos en las calles, sin el cuidado básico que es el alimento, el abrigo y el cariño?”. Entonces desde esas dos preguntas comenzamos a desligar otras preguntas que comenzamos a investigar. Como profesora yo los guié para que podamos hacer cosas que tengan que ver con la legislación, los derechos de los animales no solo en el Perú, sino en otras partes del planeta, para que sepan las diferencias, qué derechos y deberes tenemos como ciudadanos para una buena convivencia. Y así fuimos desligando todo.

 

¿Qué edades tienen tus alumnos? ¿Son de Ollantaytambo o también provienen de otras áreas del Valle Sagrado de Cusco?

 

Son 12 alumnos. Todos viven en Ollantaytambo y los alrededores. Algunos son oriundos de Lima y otros son de la comunidad de Ollantaytambo, entonces hay una combinación de orígenes. Esta es una escuela multigrado, la clase es de tercero y cuarto de primaria. Las edades están entre los 8 y 10 años.   

 

Como parte de ese proyecto, han visitado el albergue para perros Colitas con canas en Urubamba. ¿Qué actividades realizaron en el albergue y cuáles fueron las reacciones de los alumnos al interactuar con los perros que son adultos mayores o que tienen discapacidad?

 

Al llegar, los alumnos estaban bastante emocionados, lo único que querían era ver a todos los perros. Al inicio, Emily tuvo una buena intervención, porque presentó a un perrito con discapacidad, de forma muy natural y ellos veían al perrito con tanto bienestar y felicidad. Nos presentó a todos los perros que tienen discapacidad. Algunos tenían sus andadores para que puedan caminar con las patitas de atrás, otros veían también cómo podían hacer sus necesidades porque no tenían control de esfínteres, pero estaban felices, todos movían la cola y los alumnos los acariciaron. Luego ella nos presentó a los perritos que estuvieron mal y ya están recuperados. Y seguimos interactuando con ellos. Realmente yo veía la cara de los chicos, totalmente integrados con los perros, y decían: “Profe, yo quiero adoptar a este, le voy a decir a mi mamá”. Después Emily aprovechaba para decir: “No es tan fácil adoptar, tenemos que entrevistar a la familia”. Y luego ella nos hizo una charla que se centró en qué podemos hacer nosotros como ciudadanos ante esta problemática. Ella contaba su experiencia y los niños también le preguntaban cosas. Les dio una charla muy bonita y arraigada a un tema social.

 

¿Por qué consideras que es importante sensibilizar a los niños sobre el cuidado y protección de los animales desde una temprana edad?

 

Me parece muy importante que ellos puedan tener esa capacidad de no verse solo a sí mismos, sino ver lo que está sucediendo a su alrededor, ya sea cómo se relacionan con otro ser humano, pero también cómo se relacionan con todo el entorno y otros seres vivos: los animales y las plantas, que son tan importantes para que nosotros podamos sobrevivir en el planeta. Yo creo que desde el núcleo de la escuela todo el tiempo les ayudamos. Con la experiencia y la convivencia estamos en un continuo aprendizaje de cómo me relaciono con el otro y, en especial, con los animales domésticos naturalmente tienen empatía, hasta podríamos decir que algunos más que con otro compañero, porque ya tienen un arraigo desde casa y cuando los ven afuera, hay una pregunta muy grande: “¿Qué pasa? ¿Por qué están afuera? ¿Por qué los dejan en la calle?”. En particular, en provincia, especialmente en el Ande, los animales domésticos sí tienen un uso. Yo pienso que así ha sido en muchas generaciones: el perro cuida y el gato se encarga de los roedores. Hay muchos perros que tú ves que tienen dueño, pero que paran en la calle o en las puertas. O sea, los dueños no necesariamente los dejan entrar en muchas horas. Podríamos ver a muchos perros en las puertas en la noche. Entonces así cuidan desde la calle.

 

Este mes se celebró el Día del Maestro en Perú. ¿Qué fue lo que te motivó a dedicarte a ser profesora de niños?

 

Yo estudié la carrera de Comunicaciones, soy comunicadora enfocada en lo audiovisual, soy fotógrafa. Tengo una vocación con la observación. Desde siempre he tenido esta parte de psicóloga, o sea, de observar los comportamientos, la mente del otro y la vida me fue llevando a educar en talleres creativos. En los veranos yo dictaba talleres para chicos, pero yo seguía mi carrera de Comunicación. Entonces cuando termino esta carrera, trabajé de fotógrafa, pero después yo quería ser maestra y me metí a estudiar Educación Inicial. Allí me enseñaron psicología y es algo que me apasiona. Terminé la carrera y empecé a trabajar como maestra de Inicial y luego decidí realizar un proyecto educativo. Entonces junté Comunicación con Educación y también iba arraigado a la autoestima de los chicos mediante la conciencia del medio ambiente, o sea, era como un proyecto de hacer huertas y trabajar matemática, comunicación y un montón de cosas con todo lo que surgía de la tierra. Y luego de eso me concentré más en hacer talleres y a trabajar con niños más grandes de primaria. Como dije en una primera instancia, esta pasión por observar que me trae la fotografía la tengo siempre plasmada en mis clases y puedo ver y acompañar a cada uno de los chicos como una persona única que está en proceso de desarrollo conductual, emocional, mental, espiritual. Entonces yo pienso que el ser acompañante engloba un poco todo esto.

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