Élodie (Songwoon) Kim fue una inteligente y talentosa joven surcoreana que desempeñó un papel muy importante en el equipo de 3Love Inc. en los últimos años, al traducir gran parte de las entrevistas y artículos de nuestro blog al idioma coreano, así como desarrollando otros proyectos en favor de la comunidad. A unas semanas de su partida de este mundo, queremos recordar su calidez humana, su empatía, su profesionalismo y su gran disposición para ayudar a los demás. Asimismo, queremos rendirle homenaje compartiendo una historia sobre el cambio que este trabajo generó en su vida y, a su vez, el legado que ella dejó como testimonio de ese cambio.
Como parte de su valioso aporte al equipo de 3Love Inc., Élodie tradujo varios artículos del blog que tenían relación con los proyectos que nuestra organización ha desarrollado a favor de los niños con discapacidad, así como entrevistas a expertos en esos temas. Y eso permitió que los textos del blog tengan un alcance importante en el público de Corea del Sur. Al leer y traducir esos textos, se generó un cambio de perspectiva en Élodie, pues ella reconocía que en la sociedad coreana la discapacidad muchas veces es considerada un tabú y las personas con discapacidad sufren rechazo o discriminación.
En julio de 2024, Élodie publicó un ensayo en el que cuenta el contexto y los antecedentes que la inspiraron a escribir el libro para niños “La historia del gato ciego”, que tiene de protagonista a un niño con discapacidad.
En este ensayo, ella cuenta cómo su primer acercamiento a la discapacidad fue cuando era niña y conoció a un guardia de seguridad que trabajaba en el complejo de departamentos donde ella vivía. Era un señor con los dedos amputados por alguna lesión, que siempre fue amable y cortés con ella.
Pero fue en la escuela primaria donde Élodie aprendió cómo los adultos y los otros niños veían a las personas con discapacidad con desprecio o lástima, incluso diciéndoles términos peyorativos. Con el tiempo, ella descubrió que la escuela jugó un papel clave en formar su conciencia y percepciones sobre la discapacidad. Y lamentablemente el mal ejemplo de los demás hizo que ella también les llame a los amigos diferentes o más débiles “discapacitados”, aprendiendo a evitar hacerse amiga de ellos para escapar del bullying.
Todo esto llevó a Élodie a la siguiente reflexión sobre su cambio de perspectiva:
“A veces, categorizar puede oscurecer al individuo. En la sociedad coreana, esta tendencia es particularmente fuerte, a menudo encerrando a los individuos en categorías como “discapacitado” y menospreciándolos (…). Esto sucede porque aprendemos a clasificar a la gente por su riqueza, educación, estatus y discapacidad desde una edad temprana, y creamos jerarquías basadas en esas categorías.
Lamentablemente, yo crecí en un ambiente así, aceptando acríticamente esta cultura jerárquica. Pero si me preguntaran si deseo que las generaciones futuras vean a la gente de esta manera, respondería que no. Aunque me he beneficiado de este sistema de percepción vertical, también me ha hecho vivir con arrogancia, incapaz de ver a las personas por lo que son, y he visto a muchas élites pensar de forma similar. Y ahora sé que una mentalidad así no fomenta una sociedad feliz.
No toda categorización es mala, pero debe tener como objetivo comprender y cuidar a los demás, no discriminar. Reflexionando sobre esto, considero la dirección del proyecto “La historia de un gato ciego”, con la esperanza de que contribuya a construir una sociedad más sana”.
Finalmente, queremos destacar estas palabras de Élodie: “Los pequeños pero persistentes esfuerzos de una persona común y corriente pueden influir en nuestra sociedad”. Que su ejemplo sirva de inspiración para otras personas y que su legado perdure en el tiempo. Siempre te recordaremos, querida Élodie.