Los cohetes, las explosiones y las cascadas de colores de los fuegos artificiales son un elemento característico de las celebraciones en todo el mundo, ya sea el 4 de Julio en Estados Unidos, la Navidad o el Año Nuevo en varios países. Pero mientras que el estallido de la luz y el sonido provoca el júbilo de quienes celebran, la pirotecnia puede causar pánico en los animales. También deja tras de sí rastros de contaminación que pasan factura al medio ambiente y a las personas.
Estrés y ansiedad para los animales
Los sonidos y destellos intensos de los fuegos artificiales asustan a los animales, tanto domésticos como silvestres. Se han documentado respuestas de miedo y estrés en animales de todo tipo. Los animales silvestres pueden huir cuando empiezan los fuegos artificiales. De hecho, los radares meteorológicos han registrado grupos de aves que emprenden el vuelo, mientras que otros estudios han demostrado la huida de leones marinos y focas.
Esta prisa por escapar desgasta la energía de los animales y puede provocar daños a largo plazo, declaró al diario New York Times Bill Bateman, profesor de ecología de la Universidad Curtin de Australia y autor de una revisión de las investigaciones a nivel mundial sobre el impacto de los fuegos artificiales en el medio ambiente.
Los animales pueden irse de los hábitats por completo, o volver con menos energía disponible para la supervivencia habitual. Las aves asustadas por los juegos pirotécnicos pueden abandonar sus nidos, dejando atrás polluelos o huevos, expuestos a amenazas como los depredadores.
De vez en cuando, los fuegos artificiales matan a un gran número de aves. En Beebe, Arkansas, en 2011 y 2012, miles de mirlos murieron después de Año Nuevo después de asustarse con los fuegos artificiales. En 2022, los fuegos artificiales de Taylor, Texas, provocaron la dispersión de garcetas que anidaban, lo que llevó a varias de ellas a chocar contra transformadores eléctricos.
La contaminación y la basura que dejan
A corto plazo, los fuegos artificiales provocan un aumento de la contaminación atmosférica y dejan tras de sí toxinas en las vías fluviales y el suelo que perjudican a largo plazo a las personas y la fauna.
“Tronar fuegos artificiales produce un humo espeso de partículas que está cargado de muchas sustancias químicas dañinas”, dijo Bateman al New York Times.
Los estudios han demostrado que la calidad del aire empeora en las horas posteriores a los fuegos artificiales, ya que contiene partículas, metales y gases como el dióxido de azufre. Los niveles son más altos después de celebraciones en las que el uso de fuegos artificiales es elevado durante varios días. La contaminación del aire agrava las enfermedades pulmonares y cardíacas y está relacionada con otras afecciones de salud. En cuerpos de agua también se han detectado sustancias químicas relacionadas con los fuegos artificiales, como el perclorato.
Los fuegos artificiales también suelen fabricarse y envolverse con plástico y dejan restos que pueden ser ingeridos por los animales y descomponerse en microplásticos. Un estudio reveló que los fuegos artificiales de Año Nuevo en Londres provocaron un aumento inmediato de microplásticos.
Los fuegos artificiales también implican el riesgo de provocar incendios, lo que puede ocasionar la muerte de personas o animales.
Formas de reducir el daño al celebrar con pirotecnia
En todo el mundo se han adoptado distintos enfoques para reducir los riesgos a las personas y la fauna mientras continúan las celebraciones con fuegos artificiales, como por ejemplo:
- Evitar que se enciendan fuegos artificiales en zonas sensibles o prohibirlos totalmente.
- Restringir los fuegos artificiales de uso personal o individual.
- Impulsar los fuegos artificiales con menos sustancias químicas.
- Organizar espectáculos alternativos, como los de luz con drones.
Con los juegos pirotécnicos tradicionales, los daños pueden reducirse acortando la duración de los espectáculos y el número de fuegos artificiales utilizados, y detonándolos lejos de personas y animales. Los expertos dijeron que las exhibiciones comunitarias, desplegadas en el aire, son mejores que tronar fuegos artificiales individualmente.
Los espectáculos de luz con drones son cada vez más populares. Son más silenciosos y no liberan las intensas ráfagas de contaminación asociadas a los fuegos artificiales, aunque siguen entrañando algunos riesgos menores. En los últimos años, varias ciudades y lugares han cambiado los espectáculos pirotécnicos por drones, aludiendo a la preocupación por los incendios forestales, la contaminación y la fauna.
Al intentar reducir los daños de los fuegos artificiales y otras prácticas que dañan el medio ambiente, “no vas a hacer amigos si dices: ‘Lo que te gusta es malo; deja de hacerlo’”, declaró Bateman. “Tienes que buscar primero opciones que sean más sostenibles, pero que sigan sin quitar el placer de tener estas cosas”.
