El Día Internacional de los Pueblos Indígenas se conmemora a nivel mundial el 9 de agosto. Existen alrededor de 476 millones de Indígenas viviendo en un total de 90 países. Estos pueblos constituyen alrededor del 6% de la población mundial, y, sin embargo, se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables, representando al menos el 15% de los más pobres en el mundo.
Necesitamos a los Pueblos Indígenas para conseguir un mundo mejor
Los Pueblos Indígenas han heredado y practican culturas y formas únicas de relacionarse con la gente y el medio ambiente. Además, retienen rasgos sociales, culturales, económicos y políticos que son distintos de los predominantes en las sociedades en las que viven.
Pese a sus diferencias culturales, los Pueblos Indígenas de todo el mundo comparten problemas comunes a la hora de proteger sus derechos como pueblos diferentes.
Las poblaciones autóctonas han buscado durante años el reconocimiento de sus identidades, su forma de vida y el derecho sobre sus territorios tradicionales y recursos naturales.
Pese a ello, a lo largo de la historia, sus derechos han sido siempre vulnerados. En la actualidad, se encuentran sin duda entre las poblaciones más perjudicadas del mundo. La comunidad internacional reconoce ahora que se necesitan medidas especiales para proteger sus derechos y mantener tanto sus culturas como sus formas de vida.
Para crear conciencia sobre sus necesidades, el 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas en reconocimiento a la primera reunión de trabajo de las Naciones Unidas sobre la población Indígena que tuvo lugar en Ginebra en 1982.
Las comunidades indígenas: guardianes del río Marañón en Perú
En una decisión histórica, el Tribunal Mixto de la ciudad de Nauta (Loreto, Perú) dictaminó en marzo de 2025 que el río Marañón, uno de los ríos más importantes del país y la primera fuente del Amazonas, tiene un valor intrínseco y se le reconoce como sujeto de derechos, codificando una serie de derechos inherentes.
Este triunfo supone la culminación de los esfuerzos liderados por la Federación Huaynakana Kamatahuara Kana, un grupo de mujeres indígenas kukama con sede en el distrito de Parinari, en la provincia y región de Loreto. Desde 2021, ellas han encabezado una batalla legal contra el Estado y las autoridades peruanas, exigiendo la protección del río Marañón frente a los constantes derrames de petróleo del oleoducto norperuano operado por Petroperú. Las comunidades que integran esta federación siguen lidiando con las secuelas del derrame de petróleo de Saramuro en 2010.
La cabecera del río Marañón se encuentra en lo alto de la cordillera de los Andes, antes de que el río fluya a través del valle andino para convertirse en una de las principales fuentes del río Amazonas. El río se ha visto afectado por más de 60 derrames de petróleo causados por el Oleoducto Norperuano entre 1997 y 2019. Además, se ve perjudicado por los impactos de proyectos de infraestructura, como presas hidroeléctricas y la vía navegable del Amazonas, considerados un riesgo por múltiples agencias y organizaciones, incluida la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El río Marañón también está siendo afectado por la minería ilegal de oro, que lo contamina con mercurio y otros metales peligrosos.
En el proceso de protección constitucional iniciado en 2021 y respaldado por el Instituto de Defensa Legal, International Rivers y Earth Law Center, las mujeres kukama buscaban no solo una reparación por los daños ambientales, sino también el reconocimiento fundamental de que al río Marañón y sus afluentes se les otorgara la condición de titulares de derechos.
Al respecto de este fallo histórico, Mariluz Canaquiri Murayari, presidenta de Huaynakana Kamatahuara Kana, la Federación de Mujeres Indígenas Kukama, declaró: “Estamos realmente contentas y agradecidas con todos los que nos han seguido respaldando. Y también dar gracias a Dios por lo que hemos podido lograr. Quizás no va a quedar ahí, vamos a continuar. Nos da más ánimo a seguir luchando en defensa de nuestros territorios, de nuestros ríos, del agua, que es fundamental. Personalmente, este fallo es algo que tiene mucho valor, ahora que nos están reconociendo. Eso es una puerta más para nosotras, para seguir luchando y reclamando otros derechos. Lo que hemos venido trabajando es realmente fundamental para el país y el mundo. Esto es para proteger nuestros ríos, nuestros territorios, nuestras propias vidas y de toda la humanidad, son los seres vivos de la madre naturaleza”.