“Cuando trabajas con perros, hay algo curativo: tú los ayudas y ellos te ayudan a ti”

“Colitas con canas” es un centro de rescate especializado que se enfoca en perros ancianos y con necesidades especiales, ubicado en Ahunamarca, encima del pueblo de Urubamba, en Cusco, Perú. En una visita reciente que hizo el equipo de 3Love Inc. a este albergue, tuvimos la oportunidad de conversar con Emily Ellis, una de las tres fundadores y directora de proyecto, y con Grainne Loftus, una voluntaria ilrandesa que lleva 3 meses atendiendo a los perros. Ambas nos contaron sobre las actividades que realiza este albergue y sobre los cambios positivos que esta labor puede causar en uno mismo, en los perros y en la sociedad.

 

Entrevista a Emily Ellis, Cofundadora y Directora de Proyecto

 

Llegaste por primera vez al Perú por turismo y un tiempo después abriste un refugio para rescatar y rehabilitar a animales. ¿Qué te motivó a quedarte a vivir aquí y a dedicarte al cuidado y la atención de animales?

 

Cuando uno llega al Perú, es imposible no ver el problema de los animales, especialmente los perros. Y yo siempre he querido ayudar a los animales. Desde pequeña ha sido mi pasión. Al principio pude trabajar aquí con alguien que era veterinario de animales salvajes y nos dedicábamos al rescate y la rehabilitación de animales salvajes, lo que fue muy gratificante. Pero esencialmente el problema con los perros era tan grave que acabé enfocándome en ese lado del trabajo.

 

En 2023, creaste el refugio “Colitas con Canas” con Nikki y Corinne. ¿Por qué decidieron especializarse en perros callejeros que tienen muchos años o tienen necesidades especiales?

 

Bueno, creo que cualquiera que haya tenido un perro anciano o que haya tenido un perro hasta sus últimos días que haya vivido mucho tiempo, eso crea un lugar muy especial en tu corazón para los perros  mayores. Yo siempre les he tenido cariño. Hay un proyecto en Estados Unidos que se llama Susie’s Senior Dogs. Solía seguirlos en Facebook, siempre me ha gustado tanto su trabajo y soy tan fan de lo que hacen que mi sueño era hacer lo mismo aquí. Al trabajar en adopciones, me di cuenta de que a la gente solo le interesan los cachorros. Así que hay todo un grupo demográfico de perros que no son adoptados. Y yo quería centrarme en ellos.

 

¿Cuántos perros tienen actualmente en el refugio? Y por lo general, ¿cómo llegan al refugio: ustedes los rescatan en la calle o la gente los trae?

 

Acrualmente tenemos 31 perros. Y nuestros perros llegan a nosotros a través de diferentes maneras. A veces algunos grupos de rescate de Cusco o de diferentes áreas se ponen en contacto conmigo y me comentan sobre un caso especial que sienten que califica y necesitan ayuda, me envían esos casos si puedo aceptarlos. Otras veces, la gente de la ciudad se pone en contacto conmigo y me dice: “Aquí hay un perro. No sé qué hacer”. Y a veces los encuentro yo misma.

 

Hemos notado que algunos perros tienen necesidades especiales o discapacidad. ¿Podrías mencionar algunos de los diagnósticos que tienen estos perros?

 

Tenemos 3 perros parapléjicos que no pueden usar sus patas traseras o no las tienen. Tenemos 3 perros que son completamente ciegos y luego tenemos otros perros que tienen diferentes discapacidades físicas. Dulce tiene dos patas que no funcionan muy bien y también le falta un ojo, pero aparte de eso está muy bien. No necesita muchos cuidados especiales siempre que esté segura y cuidada. Otro perro que tenemos, Valiente, es parapléjico y ha perdido las dos patas traseras, él es más difícil de manejar.

 

Cuéntanos sobre el programa de voluntarios. ¿De dónde provienen los voluntarios y qué labores realizan en el refugio?

 

Realmente recibimos voluntarios de todo el mundo. He tenido voluntarios que venían de Lima. Hay lugareños que vienen, no para quedarse, porque ya viven aquí, pero a veces vienen en sus días libres y ayudan. Tenemos mucha gente de Europa, Estados Unidos, Canadá, Sudamérica, de todas partes. Es muy interesante que se reúna aquí gente de muchas culturas diferentes por la misma causa. Mientras están aquí se quedan un mínimo de dos semanas y se quedan con los perros. Es un trabajo muy intensivo. La mayor parte del trabajo consiste en limpiar, porque tenemos que mantener el espacio limpio constantemente, pero también hay que acicalar a los perros, darles atención médica, aplicarles medicación tópica u oral, pasearlos, simplemente estar con ellos, abrazarlos. Y a veces hay diferentes proyectos que tenemos que hacer aquí, en los que todos tenemos que trabajar juntos. Hay días en los que tenemos que lavar las mantas y cosas así. Eso es lo que hacen por lo general los voluntarios. A veces tenemos voluntarios con algunas especialidades, lo que es muy divertido. Vino un voluntario que era carpintero y sabía de construcción, así que lo aprovechamos, pero también estuvo aquí con los perros, se portó genial con ellos. Vino un chef, vio mi cocina y dijo: “¿Te importa si la reorganizo?” y le dije “Adelante”, hizo que todo sea mejor. Los perros son el objetivo principal, pero vienen voluntarios de todo tipo de especialidades. A veces tenemos fisioterapeutas que trabajan con los perros.

 

En regiones rurales de Perú, como el Valle Sagrado, existe una sobrepoblación de perros callejeros. ¿Cómo se puede atender este problema desde el punto de vista de la salud y la educación?

 

Considero que la educación es lo principal, porque personalmente puedo estar aquí salvando todos los perros que pueda, pero la situación en la calle no cambiará a menos que haya un cambio cultural masivo, y eso es lo que necesitamos. Para lograrlo, lo que me gustaría es combinar las campañas de desparatización y esterilización con la educación, de modo que no estemos prestando sólo un servicio gratuito, sino que estemos enseñando a la gente por qué es importante. Sería estupendo que, con el tiempo, participara el gobierno, pero por ahora nos hemos centrado en trabajar directamente con las escuelas, invitando a la gente a venir y prestando servicios en la comunidad.

 

¿Cuál crees que es la principal recompensa que obtienes al cuidar de estos perros?

 

Sinceramente, hay tantas cosas en este mundo que no podemos controlar, y tantas que pueden ser perturbadoras cuando piensas en ellas. Poder mejorar su situación y sus vidas te hace sentir que has arreglado una pequeña parte del mundo. Pero la principal recompensa es cuando ves que la gente cambia, y sabes que durante generaciones habrá un cambio, porque has impactado a esa persona, especialmente cuando son niños.

Entrevista a Grainne Loftus, voluntaria

 

¿Qué es lo que más te gusta de la labor que realizas en “Colitas con Canas”?

 

Cuidar de cachorros como Beans. Ella es un cachorra sin madre, y es una situación muy dura para que un cachorro sobreviva, pero luego puedes ver cómo abre los ojos por primera vez, cómo abre las orejas por primera vez. Es muy gratificante ver los progresos que pueden hacer los perros, es muy gratificante formar parte de eso.

 

¿Qué les dirías a otras personas que estarían interesadas en ayudar aquí como voluntarios? ¿De qué forma esta experiencia hará un cambio en sus vidas?

 

En primer lugar, la ubicación es increíble, es un lugar muy tranquilo. Tienes la oportunidad de desconectarte del mundo real y descansar del estrés, puedes hacer senderismo por la montaña, tienes el sonido del agua del río detrás de ti todo el tiempo. Y luego, cuando trabajas con los perros, creo que hay algo curativo en ello. Tú los ayudas, pero en cierto modo ellos te ayudan a ti. Cuando los ves progresar, cuando ves que los perros ansiosos ganan confianza en sí mismos, sin duda te reconforta el alma. Así que, si necesitas un descanso del mundo real, porque el mundo puede ser un poco oscuro, aquí tienes la oportunidad de crear algunas vidas y salvar algunas vidas, así que eso es agradable.

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